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La banda de John Percival: ¿el fin de la historia?

Por:  |  Fecha: 10 enero, 2017  6:25 PM |  En:  Enfoques,

Con el apresamiento de Bryan Peter Félix Paulino, considerado el brazo operativo y segundo al mando y otros tres supuestos integrantes del grupo, al que ahora se le descubre como un prontuario como delincuente juvenil, detenido en San Cristóbal y puesto en libertad después de pagar un soborno de 25 mil pesos, según propia confesión, el vocero de la Policía Nacional dio por desmantelada la banda que encabezaba John Percival, abatido el día anterior cuando según el informe oficial había intentado burlar el cerco tendido alrededor del motel donde había buscado refugio, después del espectacular atraco llevado a cabo en el centro de valores del Banco Popular instalado en Plaza Lamas.

Pero…¿es realmente el fin de la historia de este audaz, violento y reducido comando delictivo?

La propia jefatura del cuerpo de orden público informó que la banda tenía el propósito de desestabilizar el país y en proyecto la ejecución de una abultada agenda de alrededor de dos docenas de futuros atracos, con el atractivo de cuantiosos botines similares o superiores a los obtenidos en los tres que ya habían llevado a cabo y que en conjunto sumaron más de diez millones de pesos y unos 25 mil dólares.

Cuesta trabajo imaginar que un propósito tan ambicioso de desestabilización a través de la realización de esa gran cantidad de arriesgadas acciones criminales pudiera ser llevado a cabo por tan reducido grupo de participantes sin disponer de un amplio arsenal, suficientes medios de transporte, una red de informantes y cómplices, varios diferentes refugios así como lugares seguros para depositar el voluminoso fruto de sus robos.

No dejó de llamar la atención, por otra parte, el hecho de que al ser llevado al despacho de la Fiscal del Distrito, bajo fuertes aunque un tanto desordenadas medidas de seguridad un extrañamente risueño Félix Paulino como si estuviese disfrutando del breve instante de interés mediático provocado por sus acciones criminales, el interrogatorio a que fue sometido se prolongase por varias horas, mucho más exhaustivo que el requerido simplemente por los tres atracos llevados a cabo por la banda.

Al solicitar como medida de coerción un año de prisión preventiva para los detenidos, la Fiscal Yeni Berenice Reynoso reveló que de acuerdo a las investigaciones practicadas, el grupo acaudillado por Percival aparte de asaltar varios bancos comerciales, tenía en proyecto secuestrar personalidades no solo del sector político sino también artístico y que, además, iniciaba contactos para traficar drogas con destino a Puerto Rico.

Sin necesidad de ser un experto en Criminología, salta a la vista que la realización de un plan criminal de tan alto vuelo superaba con mucho las posibilidades de los escasos integrantes de la banda de ultimado ex oficial y de los medios operativos de que disponía.

El experto en Seguridad, Daniel Pou, pone en duda que la banda encabezada por Percival Peña pudiera llevar a cabo un plan de esa envergadura, señalando que la misma estaba integrada por hombres violentos, sin experiencia, que cometía sus fechorías de un modo muy rudimentario y carentes de la más mínima estructura organizativa. Su opinión cuenta con el endoso de su larga y probada experiencia, lo cual no descarta que esas acciones estuvieran en el calendario de fechorías de Percival y su reducida plantilla de cómplices.

Ahora bien, si había realmente el plan de desestabilizar el país ¿qué se escondía detrás de ese propósito? ¿a qué intereses y fines respondería? ¿quién o quiénes pudieran estar detrás de un objetivo a todas luces muy superior a la mentalidad, experiencia, estructura, organización y capacidad operativa de la banda? Por otro lado, si ya se habían hecho los contactos para traficar drogas hacia Puerto Rico, necesariamente tendría que haber existido un contacto de nivel, vinculado a los carteles que manejan el tráfico internacional de estupefacientes, que sirviera de enlace para coordinar esa acción.

Muy al margen de especulaciones y menos aún de arriesgar señalamientos temerarios, creemos que existen pendientes de respuesta suficientes incógnitas para considerar que pudiera resultar una apuesta excesivamente optimista imaginar que con la muerte de Percival y el apresamiento de Bryan Paulino y demás supuestos implicados, hayamos llegado al fin de la historia, cuando todavía luce que todavía pudiera existir tela que cortar y cabos por atar.

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