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¡Adiós, faraón!

Después de 18 días de protestas y 30 años de un gobierno autoritario disfrazado de democracia, el “Rais” Mubarak dijo adiós. Todo un proceso guiado por la sociedad civil egipcia y que sirve de precedente para otros futuros cambios que ya se están viendo en el mundo árabe. Pero Egipto no fue el primer país harto de su gobierno.  Túnez, inició la oleada de rebelión que el mundo está presenciando, con la valiosísima ayuda de las redes sociales que han jugado un papel preponderante en estas manifestaciones.  Lo más triste de todo esto, son las pérdidas de vidas humanas que lamentablemente no verán con sus ojos los resultados de una gran rebelión.

En ese sentido, los gobiernos occidentales se han caracterizado por su firme apoyo a las dictaduras, que les parecían ser la única fuerza capaz de luchar contra el avance del terrorismo yihadista, y en particular contra Al Qaeda. Pero el papel geopolítico de occidente está cambiado. Y éstos como Pilato se lavan las manos frente a toda rebelión actual, sabiendo, en algunos casos, que no son los islamistas radicales quienes han iniciado tan importantes cambios.

Túnez había conquistado el apoyo, económico y político, de Occidente al acabar con los islamistas. Pero  fue su población civil que en el pasado mes de Diciembre de 2010 se alzó contra la privación de libertad, a pesar de una cierta mejora de la situación económica nacional. Resultado: explusión rauda y veloz de Ben Alí.

Pero la importancia de Egipto, un país de 80 millones de habitantes, con una historia infinita, que vale la pena visitar y líder del mundo árabe y musulmán, exigió nuevos elementos en su rebelión, que ha contado con la participación del ala más radical del islam en el país, “Los Hermanos Musulmanes”, el viejo grupo radical opositor de su historia, con posibles “yihadistas” en las protestas contra el gobierno de Mubarak; un gobierno apoyado por un ejército leal de donde provenía el mismo Mubarak, y su vicepresidente actual,  que puede sufrir pocos cambios. Hace unos días, el ejército egipcio eliminó a Gamal -el hijo de Mubarak que se preparaba para sucederle- y tiene una conciencia más nacional que económica, pero muchos tienen conocimiento de la estrecha relación de dependencia de las fuerzas armadas egipcias respecto de Estados Unidos, que desde años atrás le provee de ayuda financiera.
En estos países árabes, el islamismo radical, debe dejar de sembrar el odio y la maldad en sus propios terruños y preocuparse más por el bienestar de sus compatriotas. El antiamericanismo y el sentir antiisraelí, puede cambiar producto de estos acontecimientos. Por ende, podría ser asuntos influenciables en la deseada paz en Oriente Medio. Por su parte, las dictaduras árabes ya no pueden mantenerse en el poder en nombre de su lucha contra el islamismo radical, y para seguir en el poder deben mostrar preocupación por su sociedad civil y el futuro de ésta.

La ruleta sigue girando, mostrando cambios: Túnez, Egipto, el gobierno disuelto en Jordania por el Rey Abdalá, Yemen, y ciertos indicios en otros países.  La evolución hacia la democracia es el camino a seguir. Otros países del mundo deberíamos copiar estos ejemplos y rebelarnos ante toda injusticia y actos de corrupción de nuestros gobiernos.
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