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¡Echarlos del poder!

¡Echarlos del poder!
Narciso Isa Conde

Narciso Isa Conde.

¿Reflexión? ¿Rectificación?

Eso es lo que solicitan al gobierno del PLD, los Agripino, las cúpulas del PRD y del PRSC y hasta uno que otro convocante del contundente Paro Nacional del pasado lunes 11 de julio.

Eso se le lo han estado pidiendo muchos sectores durante décadas a éste y otros gobiernos de turno, sobre todo cada vez que la sociedad rechaza sus políticas públicas, su modelo económico y formas de administrar el presupuesto; desplegando contundentes manifestaciones de protesta como la recientemente escenificada.

Incluso se lo han demandado no solo en esos grandes momentos, si no en todo el tiempo, desde diferentes ángulos y pareceres.

Sin embargo, nunca han reflexionado, menos rectificado…mientras el cuadro nacional se deteriora cada vez más y de peor manera.

·        Las “razones” de la resistencia a rectificar y las sinrazones del llamado.

Esto tiene sus causas y razones: el modelo es el mismo, el sistema es igual, las facciones morada, blanca y colorá de la partidocracia responden a similares intereses y conductas, la clase dominante y el imperio las tutelan por igual.  Y eso no ha variado, sino que se profundizado.

Las derechas que fungen temporalmente de opositoras llaman a reflexionar y rectificar por simple poses y conveniencias electorales.

La alta jerarquía católica sencillamente procura reciclarse y no sucumbir atada al gobierno desacreditado.

El cohollo del capitalismo mundial en crisis mayor, ahora sometido a la amenaza de la insurgencia social en todo el planeta, impone recetas dentro de las crisis nacionales y locales subordinadas a sus intereses y a su sobrevivencia como su sistema de dominación, explotación, acumulación y control. El poder, sus protagonistas y beneficiarios, sus instituciones de Estado y sus gobiernos dependientes se pliegan a los dictados del FMI, BM y G8.

Las izquierdas y el campo popular tienen demasiadas pruebas de que con ese tipo de llamado las cosas no van a cambiar. El reivincativismo puro y simple, y los pedidos de rectificación a los que detentan el poder, están sensiblemente agotados.

Está requete demostrado que el gran capital transnacional y criollo y la partidocracia que le sirve a su dominación económica-política-cultural y militar, no tienen a mano para estos países otro modelo económico ni otro sistema político-institucional menos indecente, des-nacionalizador y empobrecedor que el que combina neoliberalismo con seudo-democracia representativa corrompida y clientelista.                                            

El problema no es solo de este gobierno, sino de las estructuras e intereses en que está gustosamente enmarcado y a los cuales responden.

El capital transnacional y su impronta privatizadora y recolonizadora, la oligarquía voraz imbuida de la misma “lógica”, la partidocracia gansterizada y clientelista, y el auge de las mafias narco-empresariales y políticas -dentro de un capitalismo donde “todo se vale” para lucrarse como condición del “éxito” y del consumo suntuoso y febril-  sobre-determinan la realidad-gobierno hasta tanto sus componentes no sean social y políticamente derrotados y desplazados del poder político y la toma de decisiones.

Todos se abrazan además -sin dejar de competir por la mayor tajada- al fin de lucrarse y dominar sin límites; potenciando a la vez la cultura machista, el adulto-centrismo, el racismo y las prácticas depredadoras de seres humanos, naturaleza y patrimonio público que favorecen esos propósitos espurios. Esas culturas y esas prácticas agigantan su acumulación de fortunas y poder en todos los espacios de la vida en sociedad: propiedad territorial, subsuelo, costas, Estado, capital privado, mercado, familia, partidos, organizaciones corporativas.

En verdad históricamente ninguno de sus componentes se ha caracterizado -en cuanto al crucial tema del poder- por una vocación suicida o por un espíritu de desprendimiento y/o caritativo. Ninguno ha sido proclive a reflexionar para ceder poderes y medios de enriquecimiento. Más bien han estado  aferrados nacional e internacionalmente a este modelo, a ese sistema, a estas instituciones y a estas formas de hacer dinero, hacer política y multiplicar poder.

·        Esa voluntad ahora tampoco existe.

Nada de eso cambiado, por el contrario se recrudece.

Por su propia voluntad este gobierno no va a reflexionar, rectificar, cambiar. Por más convincentes y plebiscitarias que sean las peticiones ocasionales…no lo va a hacer.

No habrá reducción de los gastos dispendiosos del gobierno y el Estado.

No dejarán de de explotar,  sobre-explotar y exprimir a los /as de abajo y a los del medio.

No derogarán los TLCs,

No va a desprivatizar el patrimonio público y natural del país

No va a detener  su veracidad fiscal contra los consumidores.

No dejará de “alimentar”  con el dinero de los contribuyentes a su clientela política, ni sus jerarcas no dejarán de robarle al Estado que controlan.

No convertirán la salud, la educación, el sistema eléctrico, el sistema de agua potable, el transporte en verdaderos servicios públicos de carácter social.

No desmontarán el modelo neoliberal.

No harán valer la soberanía nacional.

Voluntariamente y a petición de ese tipo no lo hará ni este gobierno ni el que pueda surgir de las elecciones del 2012 y su  andamiaje comicial, si las cosas siguen lisamente hacia unas elecciones bajo la hegemonía bipartidista (PLD-PRD) y con los mecanismos y reglas de juego actuales.

Por eso es preciso dejar a un lado los llamados hipócritas o, en mejor de los casos, tontos

·        Hay que bajarlos de allá arriba.

A estos tipos, a estos partidos, clases, sectores, intereses, hay que echarlos del poder, hay bajarlo de arriba y dejarlos caer, hay que desalojarlo del Estado y del gobierno para refundar las instituciones mediante una constituyente popular.

Hay que bajarlos a ellos para que el pueblo suba y decida.

Esto exige un esfuerzo colosal de  creación de conciencia transformadora para que grandes contingentes humanos de está sociedad confluyan, se movilicen y  ataquen de múltiples maneras  en esa dirección. Para que se zafen de la trampa bi-partidista, superen la visión simplemente electoralista y el criterio que solo responsabiliza al gobierno de turno del desastre nacional y resulta benevolente frente al que lo estafó de igual manera en el pasado.

Exige que desde fuera de las instituciones  el pueblo, asumiendo los temas mas indignante, arremeta contra el modelo de dominación, contra el sistema y sus responsables, desafié los abusos y agresiones y proceda a crear progresivamente (desde calles, caminos y plazas)  su propio poder alternativo

Eso requiere un proceso que sume rebeldías e indignaciones crecientes y genere insumisión generalizada y desobediencias masivas. Cree organización y fuerza contestataria. Produzca confluencias diversas de todo lo alternativo, capaces de tomar territorios, impugnar instituciones, desobedecer imposiciones y revocar funcionarios electos y no electos hasta apoderarse de la idea de ser  primero contra-poder y luego poder, para construir una democracia participativa e integral.

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