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“El respeto a la familia”, “E pa tra que vamos”

Un cordial saludo a todos mis queridos lectores.

Hoy quiero compartir con ustedes algo que hace ya un poco de tiempo me viene preocupando, y me refiero al gran desmembramiento que he venido observando en la familia hoy en día. Cada cual anda por su cuenta, llegan a la casa unos a una hora, otros a la otra. Los hijos muchas veces por no decir casi todas, comen encerrados en sus alcobas porque cada uno tiene un televisor en su cuarto pues así puede ver lo que más le guste. Papa trabajando, lo mismo que mama. Uno de los dos llega primero a la casa. Si es papa como llega cansado se sienta a leer el periódico, cuando llega mama, va directo a la cocina y la comunicación que es tan imprescindible e importante queda a un lado, como si ya no existiera.

Viene a mi mente cuando éramos niños y jóvenes, y digo éramos porque estoy seguro que ustedes también se recuerdan de su niñez y su juventud. Solo existía en casa un televisor y estaba en la sala, ahí nos reuníamos toda la familia para ver el mismo programa, y eso si eran programas. Papa llegaba del trabajo y como mama no tenía que trabajar porque con el sueldo de papa bastaba, ella se encargaba de atenderlo, dedicaban un ratico de tiempo para conversar de cómo había sido el día con los hijos, del trabajo, de la casa y muchas otras cosas más. Mi hermana y yo llegábamos de la escuela y nos sentábamos en la mesa del comedor a hacer nuestra tarea, y si algo no entendíamos de la misma, se lo preguntábamos a mama o papa, y ellos con gusto nos ayudaban, los hijos de hoy en día no comparten lo que no entienden de sus tareas con sus padres, más bien llaman a una amiga o un amigo por teléfono y lo comparten con ella o el.

Me recuerdo que a la hora de cenar, todos juntos nos sentábamos a la mesa, y era en ese momento en que compartíamos nuestras inquietudes y le hacíamos preguntas a mama o papa, es decir aprovechábamos ese tiempo para conversar, para cambiar ideas, para recibir consejos, para dialogar y eso es lo que en la gran mayoría de las familias está ausente hoy en día, el dialogo ya casi como que es una cosa obsoleta y del pasado, algo que ya está en desuso.

De la parte de la familia que la conforman tíos, primos y otros parientes, mejor ni hablar. Vamos a visitarles y cada uno está muy entretenido con su B.B. (Teléfono Blackberry) chateando con alguien y uno está conversándoles y ellos están tan abstraídos con su teléfono que no ponen atención a lo que se les está tratando de comunicar, y lo más triste del caso es que muchas veces están chateando con alguien que está ahí en la  mismo lugar sentado junto con nosotros. Terminamos nuestra visita después de varias horas y regresamos a nuestros hogares sin saber a ciencia cierta cómo están la mayoría de ellos.

Créanme, que yo personalmente pienso que nosotros los seres humanos hemos convertido nuestros hogares en simples hoteles, donde cada uno llega cuando le viene en ganas, cena a la hora que más le conviene y solo. Pasan a veces dos o tres días sin verse los unos a los otros porque no concuerdan sus horas de llegada, y sabe que el resto de la familia que se está en casa porque ven la puerta del cuarto cerrada o porque sintieron cuando cerramos la misma o la de la entrada de la casa a la llegada.

Así van creciendo nuestro jóvenes hoy en día y después nos preguntamos él porque  hay tantos crímenes, robos, narcotráfico, alcoholismo y vandalismo, pero no nos hemos detenido a preguntarnos y reflexionar que en la mayoría de los casos ha sido la culpa de nosotros los padres, que no hemos sabido dar el ejemplo a nuestros hijos desde pequeños, o que a lo mejor no hemos sabido ponerles el correctivo a tiempo de lo que en realidad es la familia y cuanto significa, se esta tan ocupado, que para lo principal y primordial que es la familia, es para lo único que no hay tiempo.

Enseñemos a nuestros hijos más pequeños el gran valor de la familia, que quieran a sus familiares y compartan con ellos mientras los tienen vivos en este mundo, porque cuando ya pasen a vivir en la presencia de Dios en la morada eterna, será muy tarde, y ya solo queda el lamentarse y decir: “Cuanto anhelo el poder tener a ese familiar a mi lado”.

Termino con esta lectura bíblica tomada de 1 Timoteo, capitulo 8, Versículo 8, y dice así: “Si alguien no se preocupa de los suyos, especialmente de los que viven con él, ha renegado de la fe y es peor que el que no cree”.

Hasta la próxima y muchas bendiciones para todos.

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