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“La Indiferencia”

Un cordial saludo a todos mis queridos lectores.

Dijo el famoso científico Albert Einstein: “El problema de las personas y los países es la pereza que tienen para encontrar las salidas y soluciones”. Esto se debe a la indiferencia de muchos que se llaman buenos, porque tenemos que recordar que son más los buenos que los malos, lo que pasa es que los malos hacen más escándalo y por eso parecen más.

Ahora, si voy a escribir sobre la indiferencia, antes de proseguir tengo que definir esta palabra, “Y la indiferencia no es más que un sentimiento o postura hacia algo o alguien caracterizado por no ser ni positivo, ni negativo, intermedio entre el desprecio y el aprecio; relacionado con la apatía”. Esta nace cuando no hay creencias, cuando nada nos atrae y nada nos llama a asumir la defensa de lo que, alguna vez, encontramos justo y bueno. Es que muchas veces somos conformistas, es decir nos conformamos con lo que tenemos aun que sea malo, y del conformismo a la indiferencia, va solo un paso

Hay algo que para mí si es sumamente preocupante y no es la perversidad de los malvados, sino la gran indiferencia de los buenos. Hay muchos que dicen: “Ya estoy cansado de hacer las cosas bien y nada cambia; otros comentan: En este país es todo lo mismo; los hay que gritan a voz en cuello: Hay muchos que nos gobiernan en diferentes puestos públicos y que son unos picaros y vividores no faltan aquellos que no les importa nada y lo mismo les da Juana que su hermana”, de todo hay en la Viña del Señor.

Entre las personas indiferentes tenemos los que lo son por convicción y otros que son por pereza. El indiferente por convicción se aísla de la realidad que lo impulsa a no tomar compromiso. El indiferente por pereza deja de participar o actuar por falta de deseos, incluyendo el de pensar. En muchos de los casos la indiferencia es una máscara y su verdadero nombre es egoísmo. La indiferencia organiza la tranquilidad frente a las injusticias y el atropello, convirtiéndose a menudo en el mayor pecado contra el prójimo.

No pretendamos que las cosas cambien si nosotros siempre hacemos lo mismo, o si nos acostumbramos a vivir indiferentes a lo que está sucediendo. Decía el gran Einstein: “En vez de esto trabajemos duro. Acabemos de una vez con la única crisis amenazadora que es la tragedia de no querer luchar por superar la indiferencia”.

Mis queridos lectores; Después de todos estos pensamientos, estoy convencido que todo funcionaría mejor si no tuviéramos que contar con la colaboración de tantos indiferentes

Termino con los Versiculos 15 y 16 del Apocalipsis Capitulo 3 que dicen: “Yo sé todo lo que haces. Sé que no eres frio ni caliente. ¡Ojalá fueras frio o caliente! Pero como eres tibio, y no frio ni caliente, te vomitaré de mi boca”.

Hasta la próxima y muchas bendiciones para todos,

 

 

 

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