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“Pido, Pido y Pido”

Un cordial saludo a todos mis queridos lectores.

Nosotros los seres humanos nunca vamos a estar conforme con lo que tenemos, y mientras más tenemos, más queremos. Pensemos cuantas veces hemos pedido cosas que realmente no necesitamos, mientras otros carecen de las mismas y en infinidad de ocasiones pedimos sin darnos cuenta que a nosotros nos sobran las cosas. Es cierto que hay momentos en que hay que pedir, es decir reclamar lo que realmente nos pertenece, tanto en el ámbito personal, como en el ámbito comunitario, pero mucho ojo con lo que se pide, pues nos suele pasar como lo que dice este cuento que les narrare a continuación, y que conste que con el mismo no pretendo ofender a nadie, ni ningún estilo de vida, sino solamente que pensemos sobre lo que muchas veces pedimos, que no es lo primordial y más necesario para vivir y que a veces ni nos conviene que se nos dé, y dice así: “Al comienzo Dios creó al burro y le dijo: Serás burro, trabajarás incansablemente de sol a sol, llevarás cargas pesadas, comerás pasto, no tendrás inteligencia alguna y vivirás 30 años. El burro respondió: Señor, seré burro, trabajare de sol a sol, llevaré cargas pesadas, comeré pasto, pero vivir 30 años es demasiado. Dame apenas 10 años, y así como se lo había pedido, Dios se lo concedió”.

“Creó Dios al perro y le dijo: Serás perro, cuidarás la casa de los hombres, serás su mejor amigo, comerás los huesos que te den y vivirás 20 años. El perro respondió: Señor, seré el mejor amigo del hombre y cuidare su casa, comeré de lo que él me dé, pero vivir 20 años es demasiado. Dame solo 10 años, y así como se lo había pedido, Dios se lo concedió”

“Entonces Dios creó al mono y le dijo: Serás mono, saltarás de árbol en árbol haciendo payasadas simpáticas, serás divertido y vivirás 20 años. El mono respondió: Señor, saltare de árbol en árbol haciendo payasadas y seré divertido, pero vivir 20 años es demasiado. Dame apenas 10 años, y así como se lo pidió el mono, Dios se lo concedió”.

“Finalmente creó Dios al hombre y le dijo: Serás hombre, el único ser racional sobre la faz de la tierra, usarás tu inteligencia para sobreponerte a los demás animales y a la naturaleza, dominarás el mundo y vivirás 30 años. El hombre respondió: Señor, seré hombre y el más inteligente de los animales, dominare el mundo, pero vivir solo 30 años es muy poco. Y pidió el hombre al Señor, dame los 20 años que el burro rechazó, dame los 10 años que el perro no quiso y dame también los 10 años que no quiso el mono. Y así como el hombre se lo pidió, lo hizo Dios. Por eso el hombre vive desde ese tiempo 30 años como hombre. Se casa y pasa a vivir 20 años como burro, trabajando y llevando cargas pesadas; después se jubila y vive 10 años como perro, cuidando la casa, luego se hace viejo y vive 10 años como el mono, saltando de casa en casa de los hijos y haciendo payasadas para divertir a los nietos”.

Bueno, este cuento es un poco risible, pero tiene mucho de cierto, pues nosotros los seres humanos pedimos y pedimos, y pobre del buen Dios si no me concede la petición, decimos que se ha olvidado de mi, que ya estamos cansados de pedirle y que nada pasa, y así muchas otras cosas más. Pero no nos damos cuenta que muchas veces lo que pedimos no es lo mejor para nosotros, o lo que más nos conviene, por eso Dios no nos lo concede.

Tenemos que aprender no solo a pedir, sino a escuchar la respuesta de Dios, lo que Dios quiere responder a la petición que hacemos.

Mis queridos amigos. Aprendamos a pedir con sensatez, hay veces que pedimos cosas que hasta son risibles o inalcanzables. Viene a mi mente el cuento del hombre que siempre le pedía al Señor que le dejara ganar la lotería, y se lo pedía a diario, cierto día le dijo San Pedro al Señor: Mira este pobre hombre lleva pidiendo ganarse la lotería por años, por que no se lo concedes, y el Señor le respondió: Pedro yo se lo concedo, pero que por lo menos compre un billete. Quería ganarse la lotería sin ni siquiera comprar un billete de la misma. Así somos los seres humanos, pedimos a veces cosas que no son factibles.

Recordemos siempre que no solo es pedir, pedir y pedir, sino también acompañar nuestra oración de petición con una oración de acción de gracias.

Termino con este pedazo de la Carta de San Pablo a los Filipenses, Capitulo 4, Versículos 6 y 7, y dice así: “Presenten ante Dios sus peticiones con esa oración y esa súplica que incluyen acción de gracias; así la paz de Dios, que supera todo razonar, custodiará su mente y sus pensamientos por medio del Mesías Jesús”.

Hasta la próxima y muchas bendiciones para todos.

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