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“Soy Millonario”

Un cordial saludo a todos mis queridos lectores.

Hace unos días ojeando la revista Fortune vi en uno de sus artículos que sé hacia mención de las personas que estaban entre las más millonarias del mundo. Mencionaba entre algunos de ellos a Carlos Slim, la Reina Isabel de Inglaterra, Emilio Azcarraga y muchos otros más. Yo cuando ley estos nombres me di cuenta que el mío no estaba entre ellos y eso créanmelo me dio mucho coraje, pues soy uno de los hombres más millonarios del mundo. Y ahora les cuento porque.

Ante todo, soy poseedor del don de la vida que Dios me regalo sin saber porque, y además tengo bastante buena salud, digo bastante buena porque a pesar de mis años que son unos cuantos, todavía puedo arreglármelas por mi solo, así es que tengo bastante buena salud que conservo no se ni como.

Tengo una familia bella, una esposa que me quiere y me cuida muchísimo, la cual cuando se integro a mi vida vino con la suya a enriquecerme. Tengo unos hijos maravillosos, y digo hijos porque considero al que se caso con mi hija un hijo mas, de ellos solo he recibido alegría y felicidad. Tengo una nieta la cual quiero con toda mi alma, y la cual me hace recordar los bellos años cuando mi hija era pequeña.

Aunque no tengo mas hermanos, si tengo muchos amigos que son como mis hermanos con los cuales comparto mis alegrías y mis penas, los cuales me quieren y me aceptan como soy, con mis virtudes y defectos que son muchos.

Tengo gente que me ama con muchísima sinceridad a pesar de ser como soy, regañón, serio, malgeniado, pero bueno, todos tenemos nuestros defectos porque somos seres humanos. Y yo los amo a ellos sin importarme su nacionalidad o color de piel.

Tengo un hogar, y hay una gran diferencia entre una casa y un hogar. El hogar lo conforman las personas que lo habitan, el calor humano y el amor que las mismas despiden. Una bella casa la tiene cualquiera, un hermoso hogar no lo tienen muchos.

Tengo un perrito y una gata, que a pesar de que no son míos sino de mi nieta, ellos me entretienen muchísimo, juegan conmigo y sé que me quieren, claro en la medida de sus posibilidades como animales que son, y cuando llego a casa de mi hija me reciben como si hubiese llegado el dueño de los cielos y la tierra.

Tengo ojos que ven, que lloran de alegría ante el triunfo de mis amigos, pero que también lloran ante las penas que sufren mis semejantes y la forma infrahumana en la cual muchos viven. Tengo oídos que oyen el clamor de un pueblo que sufre. Tengo pies que caminan y se cansan cuando muchos quisieran andar. Tengo manos, y con ellas puedo agarrar las cosas, puedo acariciar a mi

esposa, a mi hija y a mi nieta. Tengo un cerebro que piensa cosas que a lo mejor ya a alguno se le habia ocurrido, pero que para mí son nuevas, pues a mi no se me habían ocurrido nunca.

Tengo fe en Dios, que me ama y me cuida con su infinito amor de Padre. Que me da su gracia como un regalo. Que día a día me regala el sol que me calienta, el aire que respiro, y la vida que vivo, y después de todo eso, me quiere tanto que envió su único hijo a Jesús al mundo para que diera su vida para mi salvación.

¿Puede entonces haber mayores riquezas en el mundo que las que yo poseo?

Créanme que ninguna de estas riquezas de las cuales soy dueño se pueden comprar con ningún dinero del mundo. Yo no poseo dinero, pero es muy posible que tenga lo que no tienen los que muchas riquezas poseen.

¿Porque entonces la revista Fortune no puso mi nombre entre los más millonarios del mundo, si realmente lo soy?

Y ahora te hago a ti que me estas leyendo la siguiente pregunta: ¿Cómo te consideras, Rico o Pobre?

Recuerda siempre esto: “Hay gente en el mundo tan pero tan pobres, que lo único que tienen es su dinero. Y gente tan pobre, pero tan pobres que no tienen dinero, pero son millonarios en felicidad, y yo, me considero uno de esos”

Los dejo con los Versículos del 19 al 21 del Evangelio de San Mateo, Capitulo 6, y dice así: “Déjense de amontonar riquezas en la tierra, donde la polilla y el gusano las echan a perder, donde los ladrones fuerzan la entrada y roban. En cambio, amontónense riquezas en el cielo, donde ni polilla ni gusano las echan a perder, donde los ladrones no fuerzan la entrada ni roban. Porque donde tengas tu riqueza tendrás el corazón”.

Hasta la próxima y muchas bendiciones para todos.

Ray Ortega

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