REDACCIÓN.– La historia parece tener memoria. Este 3 de enero, el mundo fue testigo de la sorpresiva captura de Nicolás Maduro Moros, líder de facto del régimen venezolano, en una operación de fuerza estadounidenses.
Pero hay un detalle que no pasó desapercibido para historiadores y analistas: la detención de Maduro ocurrió exactamente el mismo día, 36 años después, que se registrara la captura del general Manuel Antonio Noriega en Panamá.
1990
El 3 de enero de 1990, tras una invasión militar estadounidense en diciembre de 1989, Noriega se entregó en la Nunciatura Apostólica de Ciudad de Panamá, poniendo fin a una era marcada por el autoritarismo, el narcotráfico y el aislamiento internacional.
Hoy, ese mismo calendario registra la caída de otro líder acusado de delitos similares: narcotráfico, corrupción y vínculos con grupos terroristas.
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Ambos hombres, en su momento, fueron acusados por tribunales estadounidenses de convertir sus gobiernos en plataformas del crimen transnacional. Ambos resistieron presiones internas y externas durante años. Y ambos, finalmente, fueron sacados del poder por la fuerza, bajo el escrutinio global y con un país dividido.
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Maduro y Noriega
Aunque separados por décadas y contextos distintos, Maduro y Noriega ahora comparten una fecha simbólica que quedará marcada en la memoria latinoamericana: el 3 de enero, día en que dos regímenes llegaron a su fin bajo la sombra de la justicia internacional.
Los próximos días dirán si Venezuela sigue un camino similar al de Panamá en los años 90: una transición compleja, marcada por tensiones, pero también por oportunidades de reconstrucción democrática.
