Santo Domingo.- Tras casi 11 meses de su bebé recién nacida sufrir quemaduras en su rostro con una lámpara de cuna, los padres aseguran que están viviendo un doble calvario, ya que la infante tendrá secuelas de por vida, mientras el centro de salud que señalan como responsable de la negligencia no han dado respuesta a su caso.

Ernestina González y Francisco Lorenzo Martínez nunca se imaginaron, que después de traer al mundo a una niña sana en cuestión de minutos sus vidas quedarían marcadas tras lo ocurrido en la clínica Vista del Jardín en el sector Los Ríos.

La esperanza de poder mejorar la apariencia de su hija contrasta con la preocupación por el bullying que pueda pasar en el futuro.

El centro de salud que había prometido hacerse cargo de todos los gastos médicos, les dio la espalda.

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