Santo Domingo.– El Bautizo de uno de los más de 170 niños que quedó huérfano en la tragedia Jet Set, marcó la misa de conmemoración de los siete meses de la tragedia que dejó más de 230 fallecidos y 180 heridos.
Entre familiares y amigos el dolor sigue latente como el primer día, mientras reclaman justicia.
Con apenas cuatro meses de nacido, el pequeño Tihago Blanco Sánchez, quedó huérfano aquel fatídico 8 de abril.
Sus padres, el ex jugador de grandes Ligas Tony Blanco y su esposa Nelfesis Sánchez murieron en el desplome mortal del techo de la discoteca donde acudieron a celebrar su cumpleaños en la fiesta que amenizaba el merenguero Ruby Pérez.
Hoy al cumplirse siete meses de la tragedia, el niño fue bautizado durante una misa en las inmediaciones del Jet Set, como un simbolismo de renacimiento en medio de tanto sufrimiento.
Otra de las cientos de pérdidas
A la escena de la tragedia, acudió Ramona Patricio, recordó con mucho dolor que su hija Sthepanie Alvendaño, de 23 años, habría venido desde la provincia La Romana a estudiar a Santo Domingo.
«Me ha enseñado a estar en momentos precisos, y un legado de amor hoy vinimos aquí a compartir con esta familia», dijo Deyanira Sosa, otra familiar.
Claman justicia
Sobrevivientes y familiares expresaron que los siete meses de la tragedia los encuentra con el sabor amargo de sentir que no se ha hecho justicia por los más de 230 fallecidos.
«¡Vamos a unirnos para que juntos luchemos, somos muchos!», exclamó María Ramírez, una sobreviviente de la tragedia.
Acusación formal para los hermanos Espaillat
Por el caso, el Ministerio Público presentó este viernes acusación formal y requerimiento de apertura a juicio en contra de los hermanos Antonio y Maribel Espaillat, a quienes acusa de incurrir en homicidio involuntario y golpes y heridas.
