Washington.- La Reserva Federal de Estados Unidos presentó este jueves nuevas propuestas para simplificar y flexibilizar los requisitos de capital para todos los bancos del país.
La medida incluye a grandes entidades multinacionales y busca estimular el crédito, además de abrir la puerta a mayores dividendos para accionistas y recompras de acciones en bolsa.
Según un memorando dirigido a la Junta de Gobernadores, las propuestas permitirían mejorar el marco regulatorio sin comprometer la solidez del sistema financiero estadounidense.

Cambios en la regulación bancaria
La iniciativa plantea revisar el acuerdo de Basilea III, el conjunto de estándares internacionales creado tras la crisis financiera de 2008.
- Como resultado, se proyecta una reducción del 4,8 % en los requisitos de capital para grandes bancos multinacionales.
También se estima una disminución del 5,2 % para bancos regionales y del 7,8 % para entidades con menos de 100,000 millones de dólares en activos.
Reacciones del sector financiero
El personal de la Fed propone además ajustes al recargo GSIB, modificando la forma en que se calcula el riesgo de financiación a corto plazo.
Algunos analistas advierten que reducir los colchones de capital podría aumentar la vulnerabilidad del sistema, especialmente en un entorno de tensiones geopolíticas.
No obstante, el sector bancario considera que el alivio regulatorio puede mejorar la rentabilidad y favorecer el pago de dividendos.
Por su parte, el Instituto de Finanzas Internacionales (IIF) valoró positivamente la propuesta y la calificó como un punto de inflexión en la regulación global.
La organización afirmó que la iniciativa puede reducir la fragmentación financiera internacional y fortalecer la arquitectura del sistema económico global.
La regulación del sistema bancario en Estados Unidos y a nivel global se fortaleció significativamente tras la crisis financiera de 2008, que evidenció debilidades en la supervisión y en los niveles de capital de las entidades financieras.
A raíz de esa crisis, organismos internacionales y autoridades regulatorias impulsaron reformas para evitar nuevos colapsos, entre ellas el acuerdo Basilea III, que estableció mayores exigencias de capital y liquidez para los bancos.
En este contexto, la Reserva Federal y otros reguladores implementaron normas más estrictas para garantizar que las instituciones financieras pudieran resistir crisis económicas y mantener la estabilidad del sistema.
