Sí, es tiempo de sacrificios de todos los sectores, pero también se pone a prueba una vez más la capacidad gerencial del actual gobierno y no solo con las medidas de ahorros que puedan tomar, sino también en la vigilancia del cumplimiento de los ajustes a nivel estatal y empresarial que se han sugerido para amortiguar los efectos del alza del petróleo.
Son momentos como este en los que los nacionalistas (desde empresarios hasta ciudadanos de a pie) que dicen amar a República Dominicana deben mostrar su orgullo y ser parte del sacrificio propuesto por el presidente Abinader, y es que más que palabras se necesitan hechos.
No estamos exentos, la guerra de Trump en Medio Oriente nos afecta a todos, es un conflicto global y la mejor forma de afrontar las consecuencias económicas es dejando atrás las diferencias políticas, las grandes ganancias; ¡señores! Sobre todo, hay que ser coherentes con la realidad.
Uniéndonos como país, cumpliendo con el deber y no descargando en los de abajo el peso de la actual coyuntura, puede ser la clave. Enfrentar una crisis exige despojarse de intereses particulares y de ganancias desmedidas. ¡Altura de miras!, dirían algunos.
