Nueva York.- Estados Unidos está dando prioridad a su estabilidad y a su seguridad nacional en la campaña de presión que la Administración de Donald Trump lleva adelante contra Cuba, y parece dispuesto a aceptar un cambio económico en la isla sin necesidad de “derrocar” su liderazgo, afirmaron expertos este jueves.

Según Brian Winter, vicepresidente de política de Americas Society y del Council of the Americas, Washington podría apoyar algún tipo de transición en la política económica cubana sin que esto implique necesariamente un cambio en la cúpula del poder.

Las organizaciones que promueven el diálogo político, económico y cultural sobre las Américas organizaron un foro en Nueva York, donde también participó Kevin Sullivan, exembajador estadounidense para Nicaragua.

Winter destacó que Cuba “siempre ha tenido una importancia única para la seguridad nacional de EE.UU.”, debido a la competencia con otras potencias como China y a la inmigración cubana hacia Estados Unidos. Según dijo, alrededor del 20 % de la población cubana ha emigrado en los últimos años.

Influencia política y relaciones con otros países

El propio Winter señaló que también existe una dimensión personal en la postura de Estados Unidos respecto a Cuba, al mencionar al secretario de Estado Marco Rubio como un factor influyente en la política estadounidense hacia la isla.

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Según los expertos, esta perspectiva sugiere que la Casa Blanca no busca únicamente derrocar el régimen de La Habana, pues si ese fuera el único objetivo las políticas que se estarían aplicando serían diferentes.

  • En la misma conversación se abordaron las nuevas relaciones entre Washington y otros países de la región, como Colombia, México y, especialmente, Venezuela.

Estados Unidos observa un proceso largo de cambio

José Enrique Arrioja, director editorial de Americas Quarterly, comentó que en Caracas se espera un “proceso de cambio largo” y reconoció avances en los meses posteriores al arresto de Nicolás Maduro.

Arrioja señaló que lo que se observa en Venezuela es lo que él llama un “chavismo light”, una relación pragmática entre el régimen de Delcy Rodríguez y la administración de Washington que es “tan nuevo, tan difícil de evaluar y de calibrar … que lo hace bastante impredecible”.