Austin (EE.UU.).– El artista y leyenda de la música tejana, Rubén Ramos, presentó su nuevo álbum “Los Días de Calor”, una obra que funciona como reflexión de su carrera de más de 50 años y como homenaje a sus raíces familiares en los campos de algodón del sur de Estados Unidos.

El proyecto reúne una mezcla de géneros como tejano, soul y country, consolidando el estilo característico del músico conocido como “El Gato Negro”, quien ha sido una de las figuras más influyentes de la música regional estadounidense.

El álbum incluye colaboraciones con la cantante guatemalteca Gaby Moreno y miembros de la agrupación Calexico, como John Convertino y Jacob Valenzuela, aportando una dimensión multicultural al proyecto musical.

Un sonido más íntimo y una vida marcada por el trabajo en el campo

Ramos explicó que este nuevo trabajo tiene un enfoque más íntimo y suave en comparación con sus producciones anteriores, destacando que incluso su interpretación vocal fue realizada en una octava más baja, buscando transmitir mayor cercanía emocional.

El artista recordó su infancia en Sugar Land, Texas, donde desde los seis años trabajaba en la cosecha de algodón, una experiencia dura que marcó profundamente su vida y que inspiró la canción que da título al álbum.

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En esa etapa, describió el trabajo en el campo como una rutina exigente y dolorosa, donde los cortes en las manos eran constantes debido a las fibras del algodón, en un entorno de vida rural y pobreza.

La música como destino, identidad y salvación

Ramos relató que su acercamiento a la música ocurrió en su entorno familiar, donde su padre tocaba el violín y su madre la guitarra, mientras él crecía rodeado de sonidos tradicionales y reuniones comunitarias en su hogar.

  • Más adelante, fueron sus hermanos quienes lo impulsaron a integrarse a una banda musical, alejándolo de problemas personales y acercándolo definitivamente a una carrera artística que definiría su vida.

El músico también recordó que llegó a estudiar para ser programador de computadoras, pero enfrentó barreras laborales que atribuyó al racismo sistémico, lo que lo llevó a dedicarse por completo a la música desde 1970 como artista independiente.

Finalmente, Rubén Ramos afirmó que la música salvó su vida, asegurando que sin el apoyo de su familia y su carrera artística, probablemente habría terminado en prisión o muerto, subrayando el poder transformador del arte en su historia personal.