La DGII dio seis meses más a las mipymes para entrar a la facturación electrónica. Lo llama facilidad, pero es diagnóstico. Si tienes que prorrogar una obligación que llevas años anunciando, algo falló. Fue el sistema el que llegó sin infraestructura, sin orientación y sin crédito. Piden al pequeño empresario que se digitalice en un país donde la conectividad es cara, el financiamiento escaso y la asistencia técnica no existe. La prórroga no es un gesto de generosidad. Es que el Estado pidió lo que no ha podido garantizar.

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