- El presidente de El Salvador, Nayib Bukele, aseguró la noche de este martes que el país centroamericano se convertirá en la nación con el «mayor» respeto a la ley y al orden en el mundo. Esto, luego de «vencer» a las pandillas en una «guerra abierta» que contó con «el trabajo en equipo» de los órganos Ejecutivo, Legislativo, Judicial y el Ministerio Público.
El mandatario participó en la inauguración de un complejo de oficinas de la Fiscalía General de la República (FGR), ubicado en la exclusiva localidad de Santa Elena, cercana a la capital, San Salvador.
Balance de seguridad
En su intervención destacó que «la violencia en El Salvador está a niveles mínimos y que alguien vaya a ser asesinado, violado o extorsionado es la excepción, no la regla», pero aseguró que «todavía no somos un país de ley y orden».
Según Bukele, la ley y el orden requieren otras capas diferentes, otras etapas a las que no hemos llegado. «Que no haya corrupción, por ejemplo, que no haya estafas y que no haya contrabando», dijo.
- El presidente salvadoreño apuntó que el país debe ser «un país de ley y de orden, donde se debe eliminar todos los delitos», por lo que aseguró que «vamos a una nueva etapa para construir el país con mayor ley y orden de todo el hemisferio (occidental) y, en un futuro, uno de los países con mayor respeto a la ley y al orden en el mundo».
Recordó que «las pandillas controlaban el 80 %» del territorio salvadoreño y que «violaban sistemáticamente los derechos humanos de la población», pero subrayó que «realizamos un trabajo que nos ha permitido vencer» a estos grupos y «convertir al país en uno de los más seguros del hemisferio y en camino a ser el país más seguro del mundo».
Críticas al régimen
El Salvador se encuentra, desde marzo de 2022, bajo un polémico régimen de excepción, una medida contra las pandillas que suspende garantías constitucionales, es señalado de violentar derechos humanos y que ha sido prorrogado en 50 ocasiones por el Congreso, dominado por el partido de Bukele, Nuevas Ideas (NI).
Este régimen se ha convertido en la principal y única del Gobierno de Bukele contra las maras y para reducir la violencia, y continúa siendo ampliado, a pesar de los múltiples llamados de organizaciones de derechos humanos a poner fin a su implementación.
Señalamientos de ONG
La organización Human Rights Watch (HRW) expuso recientemente que las autoridades de El Salvador deben «poner fin» a la medida y señaló que se «debe poner fin al estado de emergencia y garantizar una revisión judicial rápida y juicios justos».
Según un informe de Amnistía Internacional (AI), El Salvador consolidó en 2025 un «modelo represivo» bajo la extensión del régimen; continuaron las detenciones masivas y arbitrarias, acompañadas de denuncias generalizadas de tortura, muertes bajo custodia y desapariciones forzadas.
- El régimen de excepción cuenta con el respaldo de cerca del 85 % de la población y Bukele, cuya política antipandillas le consiguió su reelección inmediata, a pesar de la prohibición constitucional, y su gabinete de Seguridad aseguran que ha permitido combatir a las maras, liberar territorios del dominio de maras y reducir significativamente los homicidios en el país, considerado por años como uno de los más violentos del mundo.

