No hay que romper las reglas… basta con reescribirlas. El PRM descubrió que para extender el mandato de sus autoridades hasta 2028 no necesita una hazaña jurídica ni una batalla épica, sino modificar su estatuto en una Convención Nacional Extraordinaria. Es decir, el mismo reglamento que hoy dice “cuatro años” puede mañana decir “un poquito más” si la mayoría levanta la mano. Los artículos 51 y 152 fijan plazos para renovar la dirección, pero el propio reglamento permite cambiarlos. Traducido al español político: las reglas del juego son sagradas… hasta que el árbitro también juega en el equipo.

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