La Habana.- El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, denunció este jueves la última «lista ilegítima de sanciones», en la que el Departamento del Tesoro de Estados Unidos incluyó a dirigentes, organizaciones y empresas cubanas.
Díaz-Canel también calificó de «amenazadoras» las recientes declaraciones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sobre Cuba.
El presidente de EE. UU. hace nuevas declaraciones amenazadoras contra Cuba; y el Departamento del Tesoro incorporó nuevos nombres de dirigentes, organizaciones y empresas cubanas a una lista ilegítima de sanciones», escribió el mandatario cubano en las redes sociales.
Asimismo afirmó que las sanciones de Washington a la isla «están dirigidas a reforzar las medidas de bloqueo y el escenario de conflicto entre Cuba y Estados Unidos«.

Contexto del conflicto
Las relaciones entre Cuba y Estados Unidos han estado marcadas por una prolongada tensión política y económica desde el triunfo de la Revolución Cubana en 1959.
A partir de ese momento, Washington inició un proceso de ruptura diplomática y la implementación progresiva de medidas restrictivas que, con el tiempo, se consolidaron en el denominado embargo o bloqueo económico, vigente por más de seis décadas.
Este conjunto de sanciones ha sido aplicado de manera escalonada por distintas administraciones estadounidenses, incluyendo restricciones comerciales, financieras y tecnológicas, además de limitaciones a transacciones internacionales vinculadas a entidades cubanas. En paralelo, Cuba ha denunciado reiteradamente estas medidas ante organismos internacionales como la ONU, argumentando que afectan directamente su desarrollo económico y social.
A lo largo de los años, diversas administraciones en Washington han incorporado nuevas entidades y funcionarios cubanos a listas de sanciones, especialmente vinculadas a los departamentos del Tesoro y de Estado, lo que ha intensificado los ciclos de tensión diplomática entre ambos países.
Posturas enfrentadas
En el ámbito político reciente, las declaraciones de líderes cubanos, como el presidente Miguel Díaz-Canel, han mantenido la narrativa de rechazo a estas políticas, calificándolas como parte de una estrategia de presión económica y política.
- Por su parte, sectores del gobierno estadounidense han sostenido que estas medidas buscan responder a preocupaciones relacionadas con derechos humanos y el sistema político en la isla.
