Santo Domingo.- Aunque la economía dominicana mantiene indicadores positivos de crecimiento, el país enfrenta importantes desafíos derivados de la incertidumbre internacional, el aumento de los precios del petróleo y las presiones inflacionarias que afectan directamente el costo de vida de la población, advirtió el economista y exgobernador del Banco Central, José Luis Malkún.
Durante una entrevista en el Despertador este lunes, Malkún señaló que la República Dominicana continúa mostrando fortaleza frente a un panorama global marcado por conflictos geopolíticos y tensiones económicas. Destacó que sectores clave, como el turismo, las remesas y la inversión extranjera, siguen creciendo, contribuyendo al dinamismo de la economía nacional.
- «Estamos relativamente bien comparados con otros países de América Latina y con lo que está ocurriendo en otras regiones del mundo. La economía crece alrededor de un 4% y seguimos recibiendo importantes ingresos de divisas», expresó.
Riesgo por petróleo
Sin embargo, el economista alertó que la evolución del conflicto en Medio Oriente representa uno de los principales riesgos para la estabilidad económica mundial y local, debido a su impacto sobre los precios internacionales del petróleo.
Según explicó, mientras el barril de crudo se mantenga por debajo de los 90 dólares, el Gobierno podrá absorber parte del impacto mediante subsidios a los combustibles. No obstante, consideró que un escenario con precios superiores a los 100 dólares generaría fuertes presiones sobre las finanzas públicas y la inflación.
«Lo que no podemos aguantar es un petróleo en 105, 110 o 120 dólares. Si la guerra se intensifica y el petróleo se dispara, las consecuencias serían muy difíciles para la economía dominicana», sostuvo.
Malkún recordó que el Estado ya destina miles de millones de pesos para evitar incrementos mayores en los combustibles y la electricidad, recursos que podrían resultar insuficientes si continúan las tensiones internacionales.
Costo de la vida
El exfuncionario afirmó que la principal preocupación de los dominicanos sigue siendo el alto costo de la vida, más allá de los indicadores macroeconómicos.
A su juicio, aunque las estadísticas reflejen crecimiento económico, reducción de la pobreza y mayores niveles de empleo, la percepción ciudadana estará condicionada por el impacto que tengan los precios sobre el presupuesto familiar.
«La gente mide la economía por su bolsillo. Cuando los alimentos, el transporte y los servicios aumentan de precio, siente que la economía está mal, independientemente de los indicadores que se presenten», indicó.
En ese sentido, explicó que factores externos, como el incremento de los costos de transporte, alimentos y energía, están afectando tanto a República Dominicana como a otras economías, incluyendo Estados Unidos.
Peso fuerte y divisas
Otro de los temas abordados fue la apreciación del peso frente al dólar. Malkún consideró que el fortalecimiento de la moneda dominicana responde al significativo flujo de divisas que recibe el país por concepto de remesas, turismo, exportaciones e inversión extranjera.
No obstante, advirtió que esta situación también tiene efectos negativos para sectores generadores de divisas, como las exportaciones y el turismo, al reducir su competitividad internacional.
A cambio, señaló que un peso más fuerte ayuda a abaratar las importaciones de combustibles, alimentos, fertilizantes y materias primas, lo que contribuye a moderar algunas presiones inflacionarias.
Reformas pendientes
Malkún también llamó a impulsar reformas estructurales para mejorar la competitividad y reducir los niveles de informalidad laboral que afectan a la economía dominicana.
Entre las medidas planteadas, mencionó la necesidad de revisar el régimen de cesantía laboral, fortalecer los mecanismos de seguro de desempleo y promover cambios que faciliten la formalización de las micro, pequeñas y medianas empresas.
Asimismo, consideró urgente abordar los problemas del sector eléctrico, cuyo subsidio podría superar los 100 mil millones de pesos este año, una carga que calificó de difícilmente sostenible para las finanzas públicas.
Pese a los desafíos, el economista sostuvo que la economía dominicana mantiene fundamentos sólidos y capacidad para enfrentar el complejo escenario internacional, siempre que no se produzca una escalada significativa de los conflictos geopolíticos que impactan los mercados energéticos.
«La clave estará en que el petróleo no vuelva a dispararse y en que el país continúe fortaleciendo sus sectores generadores de divisas», concluyó.
