Barcelona.- El papa León XIV lamentó este martes «la idolatría del beneficio y del rendimiento, el afán de tener que producir siempre y ser vencedores» y el «culto a la propia imagen», que imperan en nuestras sociedades como anestésicos para adormecer nuestra conciencia.
Crítica al rendimiento
El pontífice hizo esta reflexión en respuesta a una de las preguntas que le plantearon los jóvenes en la vigilia celebrada en el estadio Olímpico Lluís Companys de Barcelona.
En nuestras sociedades, de hecho, la idolatría del beneficio y del rendimiento, el afán de tener que producir siempre y ser vencedores, así como el culto a la propia imagen, no son más que anestésicos para adormecer nuestra conciencia y adaptarla a una cierta idea de sociedad», criticó el papa al responder a las preguntas de Farid.
En este diálogo entre el papa y los jóvenes sobre temas de actualidad, el papa les ofreció dejarse iluminar por el Evangelio para poder «desarrollar también un pensamiento crítico respecto a un sistema social que no pone a la persona en el centro y provoca situaciones de injusticia y de pobreza existenciales a diversos niveles».

Llamado a los jóvenes
Alternando el español y el catalán en sus respuestas, el pontífice estadounidense pidió a los jóvenes no dejarse «abrumar por los ritmos y las seducciones externas, cultivando espacios de silencio, deteniéndonos quizá algunos minutos al día para leer el Evangelio y hablar con Dios«.
Antecedentes generales
En la actualidad, las sociedades modernas se caracterizan por una fuerte influencia del sistema económico global, el avance tecnológico y el crecimiento de las redes sociales. Estos factores han promovido valores relacionados con la productividad, la competitividad, el éxito económico y la construcción de una imagen pública atractiva.
Como consecuencia, muchas personas, especialmente los jóvenes, enfrentan presiones para alcanzar determinados estándares de rendimiento y reconocimiento social.
- Diversos líderes religiosos, académicos y organizaciones internacionales han expresado preocupación por los efectos de estas tendencias en la vida de las personas.
Entre los problemas señalados se encuentran el individualismo, el consumismo, el aumento de la desigualdad social, la pérdida de valores humanos y el impacto en la salud mental. Asimismo, se ha destacado la necesidad de promover una cultura que priorice la dignidad humana, la solidaridad, la justicia social y el bienestar integral de las personas.
En este contexto, la Iglesia Católica ha mantenido una postura crítica frente a los modelos sociales y económicos que colocan el beneficio material por encima de la persona, defendiendo la importancia de los valores éticos, la responsabilidad social y el desarrollo humano como elementos fundamentales para la construcción de una sociedad más justa y equitativa.
