Barcelona.- El papa León XIV abogó este martes por un sistema sanitario que incluya entre sus prioridades la salud mental, «este malestar invisible y generalizado, que afecta también a los jóvenes», al contestar a la pregunta de una joven que pasó por una profunda depresión, en la vigilia celebrada en el estadio Olímpico de Barcelona.
El papa, que desde que llegó a Barcelona alterna el catalán y el español en sus alocuciones públicas, respondió así al testimonio de Carmina, profesora de educación secundaria, que luchó contra la depresión.
A veces, este dolor es tan abrumador que la idea de desaparecer parece la única salida. Yo misma luché por salir de esta enfermedad, en silencio durante años, y una noche de viernes perdí la batalla e intenté quitarme la vida», contó al papa.
Ante todo, gracias por compartir hoy tu experiencia de sufrimiento. Me conmueve que puedas hablar de ella, que estés aquí entre nosotros y que hayas encontrado la fuerza de acoger esta segunda posibilidad que el Señor te ha dado», le respondió el santo padre.

Salud mental prioritaria
Y ante la “enfermedad silenciosa” que es la depresión, León XIV observó que «es importante tomar conciencia de cómo la salud mental se ve cada vez más amenazada en el contexto de sociedades que se consideran avanzadas».
- Es una señal de que hay algo profundamente erróneo en una cierta idea de crecimiento que somete a las personas a presiones, expectativas y tensiones que comprometen equilibrios fundamentales. Por eso, se necesita un sistema sanitario que incluya entre sus prioridades este malestar invisible y generalizado, que afecta también a los jóvenes», fue el llamamiento que realizó el pontífice.
Fe y acompañamiento
El papa les propuso acercarse a Dios en esos momentos. «En las horas de dolor, al menos en cuanto sea posible, debemos abrirnos a alguien que nos ayude a expresar una oración sencilla, que nos acompañe con discreción, sin la prisa de explicarnos ese dolor, que nos tome de la mano y nos haga salir de ese grito».
Pero, sin embargo, también envió un mensaje a los creyentes para que «no espiritualicen el dolor», «reconduciéndolo superficialmente a la voluntad de Dios o a algún misterioso proyecto suyo, porque esto corre el riesgo de minimizar ese sufrimiento, de silenciarlo, de herir a las personas».
Dios no quiere el sufrimiento, lo lleva con nosotros y nos invita a confiar en él de modo perseverante. Recordemos lo que decía el papa Francisco: con Dios, la vida renace siempre», aseguró León XIV.
