Redacción Internacional.- Hacer sonar el cuello, los nudillos o la espalda es una práctica común que muchas personas utilizan para aliviar la tensión, el estrés o la rigidez muscular. Aunque el característico chasquido suele generar una sensación inmediata de bienestar, especialistas señalan que este hábito no siempre está exento de riesgos.
Por qué crujen
De acuerdo con expertos consultados por centros médicos como Cleveland Clinic, el sonido se produce principalmente por un fenómeno conocido como cavitación. Este ocurre cuando disminuye la presión dentro de las articulaciones, provocando la formación y el colapso de pequeñas burbujas de gas en el líquido sinovial que las lubrica.
En otros casos, el ruido puede originarse por el movimiento de tendones o ligamentos sobre estructuras óseas.
Riesgos y señales
Los especialistas explican que sonarse el cuello de forma ocasional y sin dolor suele ser inofensivo para la mayoría de las personas sanas. La necesidad de hacerlo generalmente está relacionada con tensión acumulada por malas posturas, largas horas frente a pantallas, sedentarismo o estrés emocional.
Sin embargo, advierten que cuando esta práctica se vuelve frecuente o se realiza con demasiada fuerza pueden aparecer complicaciones. Entre los riesgos se encuentran distensiones musculares, inestabilidad articular, lesiones nerviosas y, en casos excepcionales, daños en vasos sanguíneos del cuello que podrían derivar en problemas neurológicos graves.
Los expertos señalan que realizar este movimiento una o dos veces al día no suele representar un peligro significativo. No obstante, recomiendan prestar atención si el cuello requiere ser crujido constantemente para aliviar molestias, ya que podría ser una señal de problemas posturales o musculares que requieren tratamiento.
En el caso de otras articulaciones, como los nudillos de las manos, las investigaciones no han encontrado evidencia concluyente de que esta práctica provoque osteoartritis o daños permanentes.
Respecto a la espalda, los especialistas indican que hacerlo ocasionalmente suele ser seguro, aunque desaconsejan que personas sin formación profesional manipulen la columna vertebral.
Un estudio publicado en 2022 documentó un caso extremo de una joven que desarrolló una conducta compulsiva de sonarse el cuello para aliviar dolor y ansiedad. La repetición excesiva del movimiento terminó provocándole lesiones cervicales severas e incluso un accidente cerebrovascular.
Cuándo consultar
Ante la presencia de dolor persistente, rigidez frecuente o necesidad constante de hacer crujir las articulaciones, los especialistas recomiendan acudir a un profesional de la salud y optar por alternativas como ejercicios de estiramiento, actividad física regular, masajes y corrección de la postura.
