Convertir el dolor en memoria y evitar que una tragedia caiga en el olvido fue el propósito principal del periodista Diógenes Pina al recopilar testimonios de sobrevivientes, familiares y ciudadanos afectados por el colapso del techo de la discoteca, ocurrido la madrugada del 8 de abril.
La obra, titulada «Jet Set: La fiesta mortal», surge como respuesta a la disminución de la cobertura mediática semanas después del hecho, cuando, según el autor, el interés informativo comenzó a decaer pese a la magnitud del suceso.
“El primer mes y medio, todos los medios estuvieron detrás del tema, pero luego hubo una especie de caída y, en ese momento, me dije que había que documentarlo de una manera que sirviera como referente histórico”, explicó Pina.
El libro reúne relatos de personas que sobrevivieron tras permanecer durante horas bajo los escombros, así como testimonios de familiares que transformaron el duelo en activismo social. También incluye historias de ciudadanos que, desde distintos ámbitos, han mantenido vivo el reclamo de justicia.
Entre los relatos destacados figura el de una mujer que descubrió su embarazo tras ser sometida a estudios médicos como consecuencia de las heridas sufridas en el siniestro, así como el de otra persona que no logró comunicarse de inmediato con su padre porque este creyó que se trataba de una estafa.
La publicación también documenta las misas encabezadas por el padre Rogelio, las actividades del movimiento Justicia Jet Set y los llamados públicos de la filántropa Melba Segura de Grullón, quienes han impulsado distintas iniciativas para mantener la atención sobre las víctimas y sus familias.
El colapso dejó un saldo de 236 personas fallecidas y más de un centenar de sobrevivientes con secuelas físicas y emocionales que aún persisten. En ese contexto, el autor sostiene que la búsqueda de justicia continúa siendo un sentimiento presente entre muchos de los afectados, incluso cuando algunas familias han optado por acuerdos con los señalados en el proceso judicial.
Pina aseguró que aún existen numerosas historias por contar, por lo que no descarta la publicación de nuevos volúmenes. Reconoció, además, que la escritura del libro fue un proceso emocionalmente complejo debido a la carga humana de los testimonios recopilados durante la investigación.
