SANTO DOMINGO.– Aunque los avances médicos han reducido de forma importante los casos, la transmisión del VIH de madre a hijo, conocida como transmisión vertical, sigue siendo un desafío para los sistemas de salud. Este tipo de contagio puede ocurrir durante el embarazo, el parto o incluso la lactancia.
La doctora Lilliam Fondeur explicó que, aunque la República Dominicana ha logrado avances en la reducción de estos casos, todavía persisten cifras que preocupan a las autoridades sanitarias.
Embarazadas siguen en riesgo por diagnóstico tardío
La especialista advirtió que actualmente se registran alrededor de 682 niños y niñas viviendo con VIH, además de unas 600 mujeres embarazadas con sífilis, lo que evidencia la necesidad de fortalecer la detección temprana.
«Estas mujeres requieren tratamiento oportuno durante el embarazo, pero todo depende de que sean diagnosticadas a tiempo”, señaló la doctora, al insistir en la importancia del chequeo prenatal desde el primer trimestre.
La experta explicó que tanto el VIH como la sífilis pueden transmitirse al bebé si no se identifican y tratan adecuadamente durante la gestación, lo que puede generar complicaciones graves o incluso la muerte del recién nacido.

Llamado a reforzar la atención prenatal en el país
Fondeur destacó que la clave para reducir la transmisión vertical está en la atención primaria y en el seguimiento constante de las embarazadas.
- Indicó que la sífilis, por ejemplo, debe ser evaluada no solo en el primer trimestre, sino también en el tercero, ya que la mujer puede infectarse durante el embarazo sin saberlo.
Asimismo, llamó a mejorar el acceso a los servicios de salud, especialmente en poblaciones vulnerables, y a reducir el miedo que impide que muchas mujeres acudan a las consultas prenatales.
Los niños tienen derecho a nacer libres de VIH”, enfatizó, al señalar que países como Brasil y Cuba ya han logrado avanzar significativamente hacia la eliminación de la transmisión vertical.
Finalmente, reiteró que la educación, el control prenatal oportuno y la detección temprana siguen siendo las herramientas más efectivas para proteger tanto a la madre como al recién nacido en la República Dominicana.
La transmisión del VIH de madre a hijo, también conocida como transmisión vertical, ha sido durante décadas uno de los principales desafíos de salud pública en América Latina y el Caribe, una región que históricamente ha registrado importantes esfuerzos para reducir el impacto del virus en poblaciones vulnerables, especialmente en mujeres en edad reproductiva y recién nacidos.
En el caso de la República Dominicana, las autoridades sanitarias han desarrollado en los últimos años programas orientados a la prevención de la transmisión maternoinfantil, incorporando protocolos de detección temprana durante el embarazo y el acceso a tratamientos antirretrovirales como parte de la atención prenatal. Estas medidas han permitido una disminución progresiva de los casos en comparación con décadas anteriores.
Sin embargo, organismos internacionales como la Organización Mundial de la Salud (OMS) y agencias regionales de salud han señalado que aún persisten brechas importantes en la cobertura de pruebas diagnósticas, seguimiento médico y acceso oportuno a servicios de salud, lo que limita el alcance de los programas de eliminación del VIH pediátrico.
