Bogotá.- Iván Cepeda pasó décadas defendiendo a las víctimas del conflicto armado, denunciando violaciones de derechos humanos y promoviendo procesos de paz, una trayectoria que hoy lo sitúa ante el mayor desafío de su carrera política.

Mantener al progresismo en el poder en Colombia si gana la segunda vuelta presidencial del próximo domingo.

Cepeda, de 63 años, fue durante meses el favorito en las encuestas de intención de voto, pero en la primera vuelta fue superado por el ultraderechista Abelardo de la Espriella, con quien definirá en la ronda definitiva quién será el sucesor del presidente Gustavo Petro, compañero suyo en el partido Pacto Histórico.

El candidato es hijo de la líder de izquierda Yira Castro, que murió cuando él empezaba la vida adulta, y del senador de la Unión Patriótica Manuel Cepeda Vargas, asesinado en 1994 por agentes del Estado en complicidad con paramilitares, un crimen que, según ha dicho, lo «reorientó» y lo convirtió en el político que es hoy.

Pausado y conciso en sus declaraciones, en esta campaña ha leído todos sus discursos, que lleva impresos en papel, y no suele improvisar, como Petro o De la Espriella, su rival por la Presidencia.

Suscribete al newsletter de Noticias SIN

Ese carácter es producto no solo de su experiencia de vida, sino de su formación como filósofo en la Universidad de San Clemente de Ohrid de Sofía, en la Bulgaria comunista de los años 80.

Hace unos años le fue diagnosticado un cáncer de colon, por el que fue tratado con cirugía y quimioterapia y, aunque tuvo una recaída, desde 2022 se encuentra bajo seguimiento oncológico y sin complicaciones.

Infancia en el exilio

Iván Cepeda nació en Bogotá el 24 de octubre de 1962 y, por hacer parte de una familia marcada por la militancia política de izquierda, durante su infancia vivió en la antigua Unión Soviética y en Cuba. Años después volvió a exiliarse en Francia debido a amenazas por su trabajo en defensa de los derechos humanos.

En Europa, además de la carrera de Filosofía en Bulgaria, cursó una maestría en Derecho Internacional Humanitario en la Universidad Católica de Lyon (Francia).

El asesinato de su padre lo convirtió en una de las voces más visibles en la denuncia del exterminio de la Unión Patriótica, partido de izquierda cuyos integrantes fueron víctimas de asesinatos, desapariciones y desplazamientos forzados durante los años 80 y 90 del siglo pasado.

Del activismo al Congreso

Antes de llegar al Congreso, Cepeda trabajó con organizaciones sociales y de víctimas y fue uno de los fundadores del Movimiento Nacional de Víctimas de Crímenes de Estado (Movice).

Su carrera política comenzó en 2010, cuando fue elegido representante a la Cámara por Bogotá por el Polo Democrático Alternativo. Cuatro años después llegó al Senado, corporación a la que ha sido reelegido desde entonces.

Su notoriedad nacional creció especialmente por los debates que impulsó en el Congreso sobre paramilitarismo y presuntos vínculos de sectores políticos y empresariales con organizaciones armadas ilegales.

Esas denuncias desembocaron en un enfrentamiento directo con el expresidente Álvaro Uribe (2002-2010) y en uno de los procesos judiciales más relevantes y polarizantes de la política colombiana reciente.

Entre 2012 y 2016 participó como facilitador en las negociaciones de paz entre el Gobierno colombiano y la antigua guerrilla de las FARC, que llevaron al acuerdo firmado durante la presidencia de Juan Manuel Santos (2010-2018).

  • Asimismo, intervino en acercamientos con la guerrilla del Ejército de Liberación Nacional (ELN) y en procesos de sometimiento a la justicia de grupos armados ilegales.

La apuesta presidencial

Colombia no puede seguir atrapada en la violencia y la exclusión», es la idea que ha repetido durante la campaña presidencial en la que propone profundizar las reformas sociales de Petro, acelerar la implementación del acuerdo de paz y reforzar las políticas de protección a líderes sociales y comunidades afectadas por la violencia.

En su programa de Gobierno plantea avanzar hacia «tres revoluciones pacíficas: ética, económica y política», además de fortalecer la reforma agraria, la transición energética y las negociaciones de paz con grupos armados.

Cepeda está casado con la antropóloga Pilar Rueda Jiménez y tiene como compañera de fórmula vicepresidencial a la senadora indígena Aída Quilcué, reconocida por su trayectoria en defensa de los derechos de los pueblos originarios y de las comunidades afectadas por el conflicto armado.