Dos caras de una misma moneda, pero con intereses diferentes. Hemos sido testigos esta semana de lo rápido que pueden ser los legisladores cuando se trata de aprobar una ley enviada por el Ejecutivo, pero, a la vez, vemos cómo esos mismos “honorables” retrasan la aprobación de la reforma laboral porque a sus patrocinadores (empresarios) no les gusta la cesantía.
- El contraste es gigantesco y, a la vez, descarado. No se trata de dialogar, pues para eso han tenido alrededor de un año y ocho meses para poner de acuerdo a los sectores que inciden en la modificación al Código de Trabajo, logrando estar en sintonía dos de las tres partes (sindicalistas y Gobierno), mientras el sector privado pone su objeción. El “refajo” se ve a leguas.
Reforma laboral y cesantía aplazadas
¿Se trata de jugar al cansancio? Llama la atención que las posposiciones vengan precisamente en proyectos que implican aumentar los derechos o garantizar estos mismos.
Leyes exprés y derechos congelados
Sucedió con el Código Penal, que después de más de dos décadas engavetado fue aprobado sin las causales del aborto, y está sucediendo ahora con la cesantía y la reforma laboral. Leyes exprés, reformas congeladas y una clase política que deja en el limbo las conquistas sociales.
