Con un doblete de Erling HaalandNoruega le ganó 3 a 2 a Senegal en un partidazo disputado en el Estadio Nueva York – Nueva Jersey y, a falta de una fecha, se clasificó a los dieciseisavos de final del Mundial 2026.

El conjunto escandinavo, liderado por el futbolista del Manchester City, una máquina de convertir en el área, selló su clasificación a la siguiente instancia, volviendo a lo grande a la Copa del Mundo luego de 28 años de ausencia, pero el gol que recibió en los minutos finales complicó sus aspiraciones para liderar el grupo I: ahora necesita ganarle a Francia para superarlo en la tabla.

Por tratarse de dos seleccionados en crecimiento y con futbolistas en clubes importantes, había expectativa por lo que pudieran hacer europeos y africanos en East Rutherford, a escasos kilómetros de una de las urbes más grandes del planeta. Y no decepcionaron.

El primero en llegar al arco rival fue Noruega, aprovechando una de sus grandes virtudes: el juego aéreo. Kristoffer Ajer, el más alto del equipo dirigido por Ståle Solbakken, con 1,98 m, ganó tras un córner y forzó una gran atajada de Édouard Mendy.

Pero, aunque los escandinavos volvieron a llegar poco después, por intermedio de Martin Odegaard, Senegal empezó a disputarle el dominio y, por ratos, hasta se adueñó de la pelota, insinuando con algunos embates de Sadio Mané y Nico Jackson, además de algunos envíos cruzados que no encontraron receptor.

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Sin embargo, a lo largo de toda la etapa inicial, el más punzante era Noruega, que, a partir de transiciones rápidas, generaba mucho peligro. En una de las más claras, Haaland se la bajó a Odegaard, que se topó con una excelente reacción de Mendy, pero a los 43 minutos llegó la apertura del marcador.

Kalidou Koulibaly, referente y capitán de los Leones de Teranga, pifió al cortar un pase que no parecía implicar riesgo y le dejó la pelota a Marcus Holmgren Pedersen, quien previamente había reemplazado a Julian Ryerson, lesionado, y definió al palo de Mendy para poner el 1 a 0.

Senegal sintió el impacto y Noruega, que aprovechó bien los momentos del partido, estuvo a punto de irse con una mayor ventaja al entretiempo: Haaland le robó la pelota a Mendy y, sin oposición, pateó al palo.

El Androide, que no suele fallar en el área, se lamentó y rápidamente se levantó para cabecear un centro, pero el portero se recompuso y evitó la segunda caída al hilo de su arco.

En definitiva, en un partido de tenencia y protagonismo repartidos, el que más méritos había hecho para ganar era Noruega, muy profundo en cada uno de sus ataques.

Haaland definió un duelo cambiante

Haaland perdona una vez, dos no

Para el inicio del complemento, ya había finalizado el partido entre Francia e Irak, previamente demorado por tormentas eléctricas, con triunfo 3 a 0 de los galos, por lo que el elenco escandinavo sabía que necesitaba dos goles más de diferencia para que un empate le bastara en la última fecha para ser líder del grupo.

Y con esa voracidad salió a jugar Noruega, que en menos de tres minutos golpeó con un tanto de su figura, Haaland, que perdona una, pero no dos veces: Odegaard recuperó en mitad de cancha y condujo hasta que, en el borde del área, habilitó al centrodelantero, que de primera definió y puso el 2 a 0.

Parecía que se allanaba el camino para los europeos, pero los dirigidos por Pape Thiaw reaccionaron de inmediato y, tras amenazar con el descuento, lo consiguieron a los 53′ por intermedio de Ismaila Sarr, que con una excelente definición coronó una gran jugada colectiva que tuvo a Mané como asistidor.

El ritmo del partido a esta altura era frenético, con Senegal volcado al ataque en busca de la igualdad, pero el elenco africano dejó espacios en defensa y Haaland, una vez más, no falló.

Patrick Berg, ingresado poco antes, se llevó la pelota en el área rival y le sirvió la pelota a su compañero, que de volea anotó su gol 59 en 52 partidos con Noruega.

En ese tanto, además, Senegal sufrió la lesión de su arquero, Mendy, quien fue reemplazado por Mory Diaw.

Clasificación de Noruega y cierre del grupo

Noruega se clasificó, pero no le sirve el empate para ser 1.°

Conseguida la ventaja que necesitaba —no por superar a su rival directo en la diferencia de gol, pero sí en los tantos a favor—, Noruega aflojó en su búsqueda ofensiva, replegándose en la cancha y cediéndole la pelota a un equipo que, salvo algunos envíos frontales al área, mostraba dificultades para acercarse a Nyland, que fue poco exigido a lo largo de la jornada.

En ese punto, parecía que la historia en East Rutherford terminaba sin la emoción y la intensidad que había tenido gran parte del partido.

Un par de centros inquietaron a Noruega, que se terminó quedando con el triunfo en un verdadero partidazo y volvió a lo grande a la Copa del Mundo después de 28 años: a falta de una fecha, se clasificó a dieciseisavos de final, logro que festejó a pura euforia y remo junto a sus hinchas.

Para ser líder del grupo I, por lo tanto del final, necesita ganarle al vigente subcampeón del mundo en el cruce mano a mano de la última fecha.

Ese encuentro tendrá lugar el próximo viernes 26 de junio, en Boston, en simultáneo al Senegal-Irak (en Toronto), que podría darle al ganador el puesto de uno de los mejores terceros.