San José. – Al menos 1,449 mujeres han fallecido en las rutas migratorias de las Américas desde el 2014, en un contexto de invisibilidad de su situación debido a los escasos datos oficiales.

Lo que se suman riesgos de violencia y de privación del acceso a servicios esenciales, informó este viernes el Proyecto Migrantes Desaparecidos de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM).

Los datos recopilados por el proyecto indican que, de las miles de muertes de mujeres documentadas (de un total de 11,492 migrantes muertos o desaparecidos en las rutas migratorias de las Américas).

Frontera de EE.UU. y México concentra casos

De esas, 795 se ubicaron en la frontera entre Estados Unidos y México; 225, en las rutas del Caribe; 103, en las rutas del Darién (fronteriza entre Panamá y Colombia), y 112, en Suramérica.

El monitor regional del proyecto para las Américas, Edwin Viales, afirmó en una sesión virtual sobre el tema que estos datos muestran «la dimensión de una crisis invisible», en la que las mujeres enfrentan mayores riesgos de perder la vida.

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Estas son víctimas de prácticas sociales que tienen que ver con violencia de género y, además, del crimen organizado que opera en las rutas migratorias.

Subregistro y violencia agravan la crisis

La coordinadora del Proyecto Migrantes Desaparecidos, Andrea García, afirmó que los datos con los que cuenta la iniciativa son apenas una muestra de lo que en realidad ocurre.

Esto, debido a vacíos en la información oficial, fallas en la calidad de los datos y porque muchos migrantes mueren o desaparecen en zonas remotas o en el mar, lo que dificulta aún más la labor.

Incluso en zonas donde hay datos disponibles, muchas veces no se identifica a las víctimas ni se desagrega la información por sexo.

Cuando las mujeres migrantes mueren durante la migración no solo pierden la vida, sino que se vuelven más invisibles. Detrás de las cifras hay personas y, en la mayoría de los casos, no sabemos quiénes eran», comentó García.

García valoró el esfuerzo por dar visibilidad a este problema, con el fin de generar incidencia para la generación de políticas públicas en la región.

La agencia ONU Mujeres calcula que alrededor de un 8% de las mujeres en el flujo migratorio que pasó por Centroamérica en el año 2024 estaban embarazadas y presentaban afectaciones que podrían derivar en amenazas de aborto.

Mar Companys Alet, de la oficina regional de ONU Mujeres para América Latina y el Caribe, señaló que las mujeres migrantes enfrentan diversos tipos de violencia antes de migrar y también durante las rutas, a lo que se suma la privación del acceso a servicios esenciales, como los de salud.

Datos recopilados por la OIM, mediante entrevistas a mujeres migrantes en la región, indican que el 54% de ellas migraron por razones económicas; el 31.5% por razones familiares, como la reunificación; y el 3% por la necesidad de protección frente a la violencia.