Está muy perdido en lo claro quien dude que hoy el PRM responde de manera muy mayoritaria al presidente Abinader y que la segunda gran fuerza dentro del partido oficial la lideran Hipólito y Carolina Mejía. Otra cosa es que David Collado encabece por mucho todas las mediciones de preferencias intra-partido y extra-partido para ser candidato presidencial en 2028.

La cercanía de las elecciones funciona con la fuerza del agua de un río crecido que altera sus riberas para no salirse de cauce. En su XXIII Convención Nacional Extraordinaria los perremeistas reformaron sus estatutos para que las autoridades partidarias sean elegidas por dos años en su asamblea de delegados, la XXIV Convención Nacional Ordinaria fijada para el 2 de agosto. Escogerán al presidente, los vicepresidentes y al secretario general del PRM.

Ya el actual presidente Paliza, ministro de la Presidencia, anunció que quizás Abinader asumirá la presidencia de su partido mientras al parecer Paliza será candidato a senador por Puerto Plata para retornar al Congreso. Desde su creación en La Habana en 1939, el PRD padece sucesivos desprendimientos y mutaciones (PRD Auténtico en 1962, PLD en 1973, BIS en 1989, PRI en 1990, PRSD en 2005 y PRM en 2014 hasta el pret-a-porter perredeíto de Vargas Maldonado).

Ha estado corroído por la mayor cantidad de crisis internas y divisiones del partidismo desde 1961. Hoy Abinader tiene en sus manos el futuro de su PRM. Ha empoderado y dado gabela a funcionarios y compañeros que por sí solos no sacarían tres gatas a orinar. Para evitar una repetición de la historia como cada vez que opera una transición electoral de un partido a otro, Luis debe decidir muy pronto a cuál, entre David y Carolina, apoyará como posible sucesor. Sigo mañana.

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