Redacción Internacional.- A muchas personas les ocurre lo mismo al llegar a la cuarta década de vida: comienzan a alejar el teléfono, los libros o cualquier texto para poder leer con claridad. Este cambio suele estar relacionado con la presbicia, una condición natural del envejecimiento que reduce la capacidad del ojo para enfocar objetos cercanos y que afecta a millones de personas en todo el mundo.
De acuerdo con Cleveland Clinic, la presbicia no es una enfermedad, sino un error refractivo asociado al paso de los años. Se estima que alrededor de 1,800 millones de personas la padecen actualmente y que la cifra aumentará hasta los 2,100 millones en 2030.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) advierte, además, que más de 800 millones presentan deficiencia visual simplemente porque no cuentan con una corrección adecuada.
¿Por qué aparece la presbicia?
La causa principal está en el cristalino, la lente natural del ojo encargada de enfocar la luz sobre la retina. Durante la juventud, esta estructura es flexible y cambia fácilmente de forma para enfocar objetos cercanos o lejanos.

Sin embargo, con el paso del tiempo el cristalino se vuelve más grueso y pierde elasticidad, lo que dificulta enfocar a corta distancia. Como resultado, leer, coser o mirar la pantalla del celular requiere cada vez más esfuerzo.
Los especialistas explican que el principal factor de riesgo es tener más de 40 años, aunque la presbicia puede aparecer antes en personas con hipermetropía, diabetes, enfermedades cardiovasculares, esclerosis múltiple o en quienes utilizan ciertos medicamentos, como antihistamínicos o antidepresivos.
Síntomas más frecuentes
Los primeros signos suelen aparecer de manera gradual e incluyen:
- Visión borrosa al leer o realizar tareas de cerca.
- Necesidad de alejar el texto para verlo con claridad.
- Fatiga ocular después de leer.
- Dolores de cabeza.
- Mayor necesidad de iluminación para actividades cercanas.
Aunque estos síntomas son característicos de la presbicia, los expertos recomiendan consultar con un especialista para descartar otros problemas visuales como astigmatismo, miopía o hipermetropía.
Cómo se diagnostica
El diagnóstico se realiza mediante un examen oftalmológico completo, que incluye una evaluación de la refracción para determinar cómo enfoca el ojo a diferentes distancias.
Cleveland Clinic recomienda que los adultos se sometan a revisiones visuales cada uno o dos años, incluso si no presentan molestias, ya que estos controles permiten detectar cambios en la visión y otras enfermedades oculares de forma temprana.

Opciones para corregir la visión
Aunque la presbicia no puede prevenirse, existen diversas alternativas para mejorar la visión cercana.
Las más utilizadas son los anteojos de lectura, así como lentes bifocales, trifocales o progresivos. También existen lentes de contacto multifocales y sistemas de monovisión, en los que un ojo se adapta para ver de lejos y el otro para enfocar de cerca.
Otra opción son procedimientos quirúrgicos como LASIK, PRK y SMILE, que pueden corregir la presbicia en algunos pacientes mediante técnicas de monovisión.
Además, la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) aprobó gotas oftálmicas con aceclidina y pilocarpina para mejorar temporalmente la visión cercana al reducir el tamaño de la pupila. No obstante, los especialistas advierten que estos tratamientos no son adecuados para todas las personas y deben utilizarse bajo supervisión médica.
Cuidar la salud visual
Los expertos recuerdan que, aunque la presbicia forma parte del envejecimiento natural, es posible reducir el impacto de sus síntomas mediante revisiones periódicas, una alimentación equilibrada, el uso de gafas de sol para proteger los ojos y hábitos que disminuyan la fatiga visual, especialmente durante el uso prolongado de pantallas.
Ante cualquier cambio en la visión o dificultad para enfocar objetos cercanos, recomiendan acudir a un oftalmólogo para recibir un diagnóstico preciso y elegir el tratamiento más adecuado según las necesidades de cada paciente.
