Santo Domingo.- El presidente del Partido Humanista Dominicano (PHD), Ramón Emilio Goris, expresó su respaldo a la reforma de la Policía Nacional impulsada por el Gobierno y propuso la creación de un Código de Ética y Moral para fortalecer la disciplina, la transparencia y la confianza de la ciudadanía en esa institución, al tiempo que consideró que la conducta de algunos agentes policiales empaña los avances alcanzados por el Gobierno en materia de seguridad ciudadana.
Goris manifestó su preocupación por los recurrentes escándalos que involucran a miembros de la Policía Nacional y por las denuncias sobre actuaciones indebidas de algunos agentes durante sus labores en distintos puntos del país.
«Hay muchos policías buenos y profesionales que cumplen con su deber y honran el uniforme. Sin embargo, existe un grupo de agentes que sale a atracar a ciudadanos dominicanos y a ciudadanos haitianos en condición migratoria irregular, afectando la imagen de toda la institución», expresó.
El dirigente político afirmó que el Partido Humanista Dominicano reconoce los esfuerzos que realizan el presidente Luis Abinader y la ministra de Interior y Policía, Faride Raful, para fortalecer la seguridad ciudadana mediante la reforma policial, el incremento de los recursos destinados a la institución, la mejora salarial, el equipamiento y otras reivindicaciones para los agentes.
No obstante, sostuvo que esas inversiones no se reflejan plenamente en la conducta de algunos miembros del cuerpo del orden, cuyas acciones, según dijo, empañan los avances alcanzados por el Gobierno.
«Lamentablemente, el trabajo que desarrolla el Gobierno en favor de la seguridad ciudadana se ve opacado por prácticas como el macuteo, los abusos de autoridad y el maltrato a la población, conductas que deben ser erradicadas de manera definitiva», señaló.
Como parte de sus propuestas, Goris planteó la elaboración e implementación de un Código de Ética y Moral para la Policía Nacional, acompañado de mecanismos permanentes de supervisión, evaluación y sanción, con el propósito de garantizar un comportamiento íntegro de los agentes y fortalecer la confianza de la ciudadanía en la institución encargada de preservar el orden público.
