La enfermedad del Ébola es una infección viral grave que puede poner en riesgo la vida y cuyos primeros síntomas suelen aparecer entre dos y 21 días después del contacto con el virus.

Aunque es poco frecuente fuera de las zonas donde ocurren brotes, conocer sus señales de alerta puede ayudar a detectar la enfermedad de forma temprana.

Síntomas iniciales y evolución del ébola

De acuerdo con los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), los síntomas iniciales suelen ser «secos» e incluyen fiebre, malestar general, dolores musculares, debilidad y fatiga. A medida que la enfermedad avanza, pueden presentarse síntomas «húmedos», como diarrea, vómitos y sangrado sin una causa aparente.

Los especialistas indican que una persona con ébola solo puede contagiar a otras cuando ya presenta síntomas. El virus se transmite mediante el contacto directo con sangre u otros líquidos corporales de una persona infectada, así como con objetos contaminados. No se propaga por el aire ni por estar cerca de alguien, como ocurre con enfermedades respiratorias como la gripe o el COVID-19.

Cómo se transmite y quiénes corren riesgo

Los CDC señalan que el mayor riesgo de infección lo tienen los trabajadores de la salud y los familiares que cuidan a pacientes sin utilizar las medidas adecuadas de protección. En cambio, el riesgo para los viajeros y el público en general suele ser bajo.

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Medidas para prevenir el contagio

Para prevenir el contagio, las autoridades sanitarias recomiendan evitar el contacto con líquidos corporales de personas enfermas, utilizar equipo de protección personal cuando sea necesario y vigilar la aparición de síntomas durante 21 días si se ha estado en una zona con un brote activo.

Fuente: Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC).