Nueva York.– El petróleo intermedio de Texas (WTI, en inglés) subió este viernes un 0,9 %, hasta los 83,23 dólares el barril, tras nuevas amenazas del presidente de EE. UU., Donald Trump, a Irán, y de que los hutíes de Yemen declararan un embargo marítimo contra Arabia Saudí.

Al término de la sesión, los contratos de futuros del WTI para el mes de agosto, los de referencia en Estados Unidos, sumaron 0,74 dólares con respecto al cierre de la jornada anterior.

La semana pasada, el Texas ya se encareció casi un 15 % ante la escalada en los ataques recíprocos entre EE. UU. e Irán.

Escalada entre EE. UU. e Irán

El mercado comenzó la jornada a la baja, pero dio un giro y volvió a subir después de que Trump amenazara con hacer «pagar» a Irán por la muerte de tres soldados estadounidenses desplegados en Jordania e Irak.

Se trata de las primeras bajas estadounidenses registradas desde la ruptura del alto el fuego entre EE.UU. e Irán de hace casi dos semanas.

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Este fin de semana, Washington y Teherán continuaron el cruce de ataques, que complica aún más los esfuerzos por avanzar hacia un diálogo de paz estancado en medio de la escalada.

No obstante, el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de Irán, Esmail Baghaei, dijo que los intermediarios han seguido intercambiando mensajes en medio de la última ronda de ataques estadounidenses.

Bloqueo hutí y presión sobre rutas

Aparte de eso, los hutíes declararon este lunes un bloqueo marítimo contra Arabia Saudí, una semana después del bombardeo del Ejército yemení contra el aeropuerto internacional de Saná -la capital del Yemen controlada por los rebeldes-, una acción que tuvo como objetivo impedir el aterrizaje de un avión iraní.

Los rebeldes hutíes del Yemen emitieron advertencias por radio a los buques que transitan por el mar Rojo y el golfo de Aden de que las embarcaciones vinculadas a Arabia Saudí tienen prohibido usar esas rutas o serán atacadas.

Ormuz y el oleoducto saudí

Los analistas de Rustad Energy señalaban el impacto de esas tensiones geopolíticas, puesto que el estrecho de Ormuz sigue prácticamente paralizado, con un tráfico de buques muy limitado por parte de exportadores del Golfo.

Con la principal salida marítima del Golfo en gran medida cerrada, el mercado depende cada vez más del oleoducto Este-Oeste de Arabia Saudita y de las terminales del mar Rojo para mantener los flujos de exportación», indicó Jorge León, jefe de análisis geopolítico de Rystad.