São Paulo.- El senador y precandidato presidencial brasileño Flávio Bolsonaro cuestionó este martes el sistema electoral del país frente a representantes diplomáticos extranjeros, según declaraciones recogidas por los principales medios de comunicación.

Durante un encuentro reservado con representantes de más de 40 países y organizaciones internacionales, el hijo del expresidente Jair Bolsonaro (2019-2022) afirmó que las urnas brasileñas tienen el mismo origen que las de la empresa venezolana Smartmatic y citó un supuesto informe de la CIA sobre vulnerabilidades electorales en Venezuela.

«Hace unos días, por casualidad, el gobierno estadounidense denunció sospechas de fraude en el proceso electoral electrónico, especialmente en Venezuela«, expresó Flávio en el evento, que no fue divulgado a la prensa por el equipo de comunicación del candidato.

«No voy a entrar en más detalles, pero solo quiero dejar constancia de que muchas de estas máquinas que se utilizan en las elecciones brasileñas son de la misma empresa», manifestó.

Y, aunque aclaró que no estaba «cuestionando el sistema de votación brasileño», pidió a la comunidad internacional que envíe «la mayor cantidad posible de observadores» para los próximos comicios presidenciales de octubre.

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Mano presiona una urna electrónica en Brasil, sistema cuestionado por Flávio Bolsonaro ante diplomáticos
Una persona utiliza una urna electrónica, sistema electoral brasileño cuestionado por Flávio Bolsonaro durante un encuentro con diplomáticos.

Respuesta del TSE sobre Smartmatic

El Tribunal Superior Electoral (TSE) de Brasil desmintió estas acusaciones reiteradamente desde 2020, aclarando que Smartmatic nunca suministró urnas ni software para los procesos electorales del país, sino que «se dedicó exclusivamente a capacitar a los profesionales que brindaron apoyo técnico y operativo para las urnas brasileñas».

La máxima corte electoral ratificó que todo el sistema y su programación son concebidos y gestionados de forma exclusiva y encriptada por la Justicia Electoral.

Antecedente de Jair Bolsonaro en 2022

  • La reunión se produce bajo la sombra del antecedente sentado por su padre cuatro años atrás.
  • El 18 de julio de 2022, el entonces presidente Jair Bolsonaro utilizó la residencia oficial del Palacio de la Alvorada y los medios de comunicación del Estado para convocar a decenas de embajadores extranjeros. En esa cita, el exmandatario atacó la seguridad del voto electrónico y sembró sospechas de fraude.

Aquel episodio tuvo severas consecuencias judiciales: en junio de 2023, el TSE condenó a Jair Bolsonaro por abuso de poder político y uso indebido de los medios públicos, y lo declaró inelegible hasta 2030.

De hecho, Flávio se refirió a este episodio durante el evento y aclaró que su padre mantenía una «preocupación por la transparencia y la seguridad» del sistema electoral brasileño y «solo manifestaba sus preocupaciones para que los embajadores las llevaran a sus países». 

El sistema de urnas electrónicas de Brasil se utiliza de forma ininterrumpida desde 1996 y es considerado uno de los pilares del proceso electoral brasileño. El modelo es administrado por el Tribunal Superior Electoral (TSE), que sostiene que las máquinas no están conectadas a internet durante la votación y cuentan con múltiples mecanismos de seguridad, auditoría y verificación.

Las críticas al sistema cobraron fuerza durante el mandato del expresidente Jair Bolsonaro (2019-2022), quien, sin presentar pruebas concluyentes, cuestionó en reiteradas ocasiones la confiabilidad de las urnas electrónicas y afirmó que podían ser objeto de fraude. Sus declaraciones fueron rechazadas por el TSE, que reiteró en diversas oportunidades que no existían evidencias de manipulación de los resultados electorales.

Uno de los episodios más controvertidos ocurrió el 18 de julio de 2022, cuando Bolsonaro convocó a decenas de embajadores extranjeros en el Palacio de la Alvorada, residencia oficial de la Presidencia, para exponer sus cuestionamientos sobre el sistema electoral brasileño.

El acto fue ampliamente criticado por la oposición y por organismos electorales, que lo consideraron un intento de desacreditar las elecciones antes de su celebración.