Santo Domingo.- El presidente de Promango y del Clúster del Mango, Rafael Leger, aseguró que la suspensión de las exportaciones de mango dominicano hacia Estados Unidos es consecuencia de una serie de problemas acumulados durante años en el manejo fitosanitario de la producción y afirmó que productores, exportadores, técnicos y autoridades deben trabajar de manera conjunta para corregir las deficiencias y recuperar ese mercado.
Leger explicó que la industria del mango dominicano comenzó a desarrollarse hace poco más de dos décadas, cuando apenas existían unas 17 mil tareas sembradas. Recordó que en 2005 se inició el proceso para exportar a Estados Unidos, lo que obligó al país a cumplir estrictos requisitos sanitarios, entre ellos la instalación de plantas de tratamiento hidrotérmico y el monitoreo permanente de la mosca Anastrepha obliqua, plaga que deposita sus huevos dentro del fruto.
Indicó que desde entonces el sector elaboró, junto a técnicos nacionales e internacionales, un plan de manejo de esa plaga que fue entregado al Ministerio de Agricultura y que permitió el crecimiento de la industria, que pasó de unas mil hectáreas sembradas a más de 10 mil hectáreas, equivalentes a más de 150 mil tareas.
El dirigente explicó que el Departamento de Agricultura de Estados Unidos realiza auditorías anuales para verificar el cumplimiento de los protocolos fitosanitarios y que la evaluación de este año detectó incumplimientos que provocaron la suspensión de las exportaciones.
Precisó que la situación no obedece únicamente a la presencia de la plaga, sino también a deficiencias en el monitoreo, reportes técnicos, manejo de fincas certificadas, fruta abandonada en el suelo y otros aspectos relacionados con la administración del sistema de control sanitario.
Asimismo, sostuvo que la comercialización del mango para el mercado local, donde no existen los mismos controles exigidos para exportar, también contribuye a la propagación de la mosca de la fruta.
Todos tenemos culpa, pero no busquemos culpables. Vamos a buscar la solución, expresó Leger, quien insistió en que toda la cadena productiva debe asumir su responsabilidad para superar la situación.
En cuanto al impacto económico, señaló que la medida afectará principalmente el 20 % de la cosecha que aún permanecía pendiente de exportación hacia Estados Unidos, ya que alrededor del 80 % de los envíos correspondientes a esta temporada ya habían salido del país.
Detalló que este año se exportaron aproximadamente 1.7 millones de cajas al mercado estadounidense, frente a los 2.1 millones despachados el año pasado: una reducción que atribuyó principalmente a las lluvias registradas entre marzo y mayo, las cuales afectaron la producción y disminuyeron la disponibilidad de fruta durante los meses de mejores precios.
Leger explicó que el mercado estadounidense compra principalmente las variedades Mingolo y Vanillejo, mientras que Europa demanda mayormente mango rojo, especialmente las variedades Keitt, Palmer y Austin, por lo que parte de la fruta que no pueda ingresar a Estados Unidos podría colocarse en ese mercado o comercializarse localmente. Agregó que, hasta el momento, Europa no ha impuesto restricciones a las exportaciones dominicanas y manifestó su esperanza de que no se produzca un “efecto dominó”.
El presidente de Promango explicó, además, que cada semana los técnicos inspeccionan trampas georreferenciadas instaladas en las fincas para medir la presencia de la mosca. Cuando una plantación supera el límite permitido de 0.5 moscas por día, pierde temporalmente la autorización para exportar hasta volver a cumplir con el estándar exigido por las autoridades estadounidenses.
Consideró que las grandes plantaciones mantienen un mejor control fitosanitario debido a su capacidad de gestión, mientras que las mayores dificultades se presentan entre pequeños productores, quienes disponen de menos recursos para cumplir con todos los protocolos. También señaló que la fruta abandonada en el suelo por productores que no logran vender sus cosechas favorece la reproducción de la plaga.
Como parte de las acciones para enfrentar la situación, informó que productores, exportadores, técnicos y el Ministerio de Agricultura trabajan en la elaboración de una respuesta conjunta para cumplir los requerimientos formulados por Estados Unidos y solicitar una nueva auditoría. Además, anunció un plan con el Banco Agrícola y Abapromango para fortalecer la asistencia técnica y el manejo de unas 100 pequeñas plantaciones en Baní, Azua y Neyba.
Finalmente, afirmó que el objetivo es resolver las observaciones antes de la próxima cosecha y evitar que las restricciones se prolonguen. «Después de todo el crecimiento que ha tenido la industria del mango, no podemos permitir que se detenga», concluyó.
