Lima. – Desde el momento que hubo fumata blanca en El Vaticano y el nuevo papa saludó en español a su querida diócesis de la ciudad peruana de Chiclayo, Santiago Roncagliolo supo que tenía una historia que contar: cómo Robert Prevost hizo frente a los abusos de la Iglesia en el país andino, y esto le forjó para ser escogido como León XIV.

El pastor y los lobos’ (Planeta, 2026), el nuevo libro que el escritor peruano presenta esta semana en la Feria del Libro de Lima (FIL) y que ya se vende en Perú, repasa la trayectoria del papa, especialmente cómo abordó los abusos sexuales, psicológicos y económicos cometidos por el disuelto Sodalicio de Vida Cristiana (SVC) en Perú y, al mismo tiempo, relata la historia del autor con la religión católica.

«(En Perú) Prevost había sido capaz de manejar todos esos temas, pero lo hizo sin crear una guerra. Esto es lo que terminó haciendo que Francisco lo llevase al Vaticano y lo promoviese como un posible sucesor perfecto», dice Roncagliolo a EFE en Lima.

La familia del autor era afín al movimiento teológico y político de la Teoría de la Liberación, lo que moldeó parte de la infancia de Roncagliolo y marcó un punto en común con Prevost, que cree en una Iglesia cercana a los pobres.

Ahí había algo que yo podía contar, no solamente sobre quién es el papa, sino sobre cómo se entiende a Dios en un lugar del mundo y cómo se entiende América Latina«, indica el escritor.

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A partir de este germen, Roncagliolo se embarcó en una ardua investigación, plagada de entrevistas con sacerdotes, periodistas y teólogos, para conocer al «papa peruano» y comprender cómo llegó al Vaticano.

«El bien y el mal»

Sostiene que en el proceso de elaboración del libro ha encontrado lo mejor y lo peor de la Iglesia, pues se ha adentrado en los abusos cometidos por el Sodalicio contra niños y comunidades pobres, pero también ha descubierto a personas dispuestas a dejarlo todo para servir a otras personas.

Para mí, este es un libro sobre el bien y el mal, porque la gente que he visto en la investigación es lo mejor y lo peor de los seres humanos, y están en conflicto dentro de la Iglesia, como lo están en el mundo», señala.

En ese sentido, concluye que León XIV es un hombre bueno, pero hubo víctimas a su alrededor, y «el bien y el mal son más difíciles de separar de lo que creemos normalmente».

El libro revela cómo Prevost apoyó, desde un perfil muy bajo, a los periodistas que estaban investigando los abusos del Sodalicio para llevar toda la información posible al papa Francisco; apoyó a víctimas y apartó a sacerdotes de sus puestos, algo que finalmente desembocó en la orden del Vaticano de diluir la congregación.

Símbolo de paz

Si consiguiese hacer que en este país fuésemos capaces de conmovernos con el sufrimiento de otros un poco más, ya sería muchísimo. Ya sería más de lo que hemos logrado en muchas décadas de democracia», sostiene el autor sobre la cercanía de Prevost con los más vulnerables.

Apunta que, en la actualidad, el rostro del poder político en el mundo es de brutalidad, de ruptura de las reglas, de invasión de países y bombardeos de escuelas, y donde las democracias también hacen guerras crueles y ya no son referentes morales.

Este escenario oscuro le está dando al papa «una gran importancia y visibilidad», al ser mucho más discreto y diplomático que el anterior, ser un símbolo de paz y talante, y que en sus discursos dice cosas «que las sociedades necesitan oír», cansadas de tanta violencia.

Paula Bayarte