Redacción Internacional.- La actividad de la COVID-19 muestra un repunte en California al inicio del verano boreal y también presenta señales de crecimiento en otros estados del oeste y sur de Estados Unidos, aunque las hospitalizaciones y las muertes continúan en niveles bajos, según autoridades sanitarias.
De acuerdo con datos del Departamento de Salud Pública de California, la positividad de las pruebas alcanzó el 3,4 % en la semana que terminó el 18 de julio, frente al 1,15 % registrado un mes antes. Aunque la cifra sigue por debajo de los niveles observados en la misma época de los dos años anteriores, refleja un incremento en la circulación del virus.
Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) también estiman un aumento de la COVID-19 en Texas, Florida, Misuri, Alabama, Oregón, Utah, Nevada, Nuevo México y Hawái.
Aumentan los rastros del virus
Además del incremento en la positividad de las pruebas, las autoridades detectaron un aumento de la presencia del coronavirus en las aguas residuales de distintas zonas de California, un indicador utilizado para medir la circulación del virus en la población.
En el condado de Los Ángeles, la tasa de positividad pasó de 1,52 % a 4,28 % tras el feriado del 4 de julio. En Orange también se observó un aumento, mientras que San Francisco, San José y Palo Alto reportaron mayores niveles del virus en las aguas residuales.
Especialistas señalaron que este comportamiento no resulta inesperado, ya que desde 2020 la COVID-19 ha mostrado incrementos estacionales durante el verano.
Hospitalizaciones siguen bajas
Pese al aumento de contagios, las autoridades indicaron que los ingresos hospitalarios, las visitas a emergencias y las muertes relacionadas con la enfermedad permanecen por debajo de los niveles registrados en los dos años anteriores.
No obstante, los expertos advirtieron que las hospitalizaciones podrían aumentar en las próximas semanas, por lo que reiteraron la importancia de mantener al día la vacunación, especialmente entre adultos mayores, embarazadas, niños pequeños y personas con enfermedades crónicas o sistemas inmunitarios debilitados.
Los especialistas también recordaron que, aunque la mortalidad por COVID-19 ha disminuido considerablemente desde los primeros años de la pandemia gracias a las vacunas y los tratamientos, el virus continúa circulando y puede causar complicaciones, incluido el llamado COVID prolongado.
Fuera de Estados Unidos, la Organización Mundial de la Salud (OMS) informó que la actividad del virus se mantiene estable a nivel global, aunque se han observado aumentos en algunas regiones de América Latina, Europa, África y Asia.
