Cayó un joven de la Liga de Baloncesto San Carlos, en la capital. En Azua, dos muchachos más no llegaron vivos al lunes. Distintas horas, mismo guion: balas de delincuentes en atracos que ya no sorprenden a nadie. Tres familias, un mismo dolor multiplicado. Y, mientras el país cuenta sus muertos, el director de la Policía andaba departiendo con los pastores en Belén.
