Ciudad de México: La hepatitis C, una enfermedad que durante décadas estuvo asociada a cirrosis, cáncer de hígado y trasplantes, puede curarse hoy en más del 95 % de los pacientes con tratamientos de entre ocho y doce semanas, pero el principal desafío en México sigue siendo detectar a las personas infectadas antes de que aparezcan complicaciones, advirtió un especialista.

Con motivo del Día Mundial contra la Hepatitis, que se conmemora cada 28 de julio, el gastroenterólogo Sergio Gabriel Muñoz Martínez, del Centro Médico ABC, señaló a EFE que la mayoría de los casos de hepatitis B y C pasan desapercibidos durante años porque la infección no produce síntomas, lo que favorece que el daño hepático avance silenciosamente.

«El paciente puede tener 10 o 15 años sin sentir absolutamente nada, mientras el daño en el hígado avanza poco a poco y puede llegar a eventos de cirrosis o incluso cáncer de hígado«, explicó.

Muñoz Martínez consideró que uno de los principales obstáculos para combatir las hepatitis virales es la desinformación, pues muchas personas todavía creen que se trata de enfermedades relacionadas exclusivamente con el consumo de alcohol.

«Las hepatitis virales no se relacionan directamente con el alcohol«, aclaró el médico.

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El experto también explicó que los principales factores de riesgo incluyen el contacto con sangre contaminada, el uso de agujas no estériles, tatuajes o perforaciones realizados sin medidas sanitarias adecuadas y, en el caso de la hepatitis B, las relaciones sexuales sin protección.

Más detección, menos cirrosis

De acuerdo con Muñoz Martínez, los avances en vacunación, diagnóstico y tratamiento han cambiado el panorama de las hepatitis virales, al grado de que actualmente la principal causa de cirrosis ya no son los virus B y C, sino el hígado graso y el consumo de alcohol.

En México, añadió, la Secretaría de Salud aplicó cerca de cuatro millones de pruebas de detección entre 2021 y 2026, una estrategia que ha permitido identificar más casos y acercar a los pacientes a tratamientos curativos.

Además, recordó que desde este año la vacuna contra la hepatitis A fue incorporada al esquema nacional de vacunación, mientras que los tratamientos para hepatitis B y C se encuentran disponibles dentro del sistema público de salud.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) se ha fijado como objetivo eliminar las hepatitis virales como problema de salud pública para 2030.

Para acercarse a esa meta, Muñoz Martínez considera que México debe fortalecer las campañas de detección y combatir el estigma que aún rodea a la enfermedad.

Lo más importante, primero, es la detección de casos. Porque, al detectar los casos, puedes calcular mejor el problema de salud para poderle poner presupuesto, tratamientos y lo que se necesita», afirmó.

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