Santo Domingo – Ochenta proyectos de modificación llegaron a la comisión bicameral. De ese amplio debate surgió la Ley 74-25, el nuevo Código Penal de la República Dominicana.

Sin embargo, durante meses, la conversación pública giró casi por completo en torno a una etiqueta: la denominada «ley mordaza», un calificativo que nunca correspondió al contenido real de la reforma. Lo que se promulga no es un parche más, sino el primer cambio de fondo al Código Penal en 140 años.

El código que ahora se reemplaza nació con el Decreto 2274, del 20 de agosto de 1884, inspirado en el Código Napoleónico de 1810 y en su clasificación tripartita de crímenes, delitos y contravenciones. Desde entonces, recibió diversas modificaciones, como la Ley 24-97 sobre violencia intrafamiliar, pero su estructura original permaneció intacta.

El nuevo Código Penal, que entra en vigencia el 3 de agosto, incorpora más de 70 nuevos tipos penales y eleva el cúmulo de penas hasta 60 años de prisión.

Más de 70 nuevos tipos penales y casi nadie los explica. Ese es el verdadero riesgo: no una supuesta «ley mordaza», sino el desconocimiento de una reforma que transformará la aplicación de la justicia.

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Abogados, jueces, fiscales y ciudadanos necesitan comprender qué cambia y cuáles serán sus implicaciones. Por ello, se hace necesaria una campaña educativa multicanal, con una estrategia pedagógica capaz de informar de manera clara y efectiva, sin perderse en la sobrecarga de información que caracteriza la actualidad.

Y aquí surge una invitación. Si realmente existe un compromiso con el país, los mismos activistas digitales que impulsaron el debate sobre la llamada «ley mordaza» deberían sumarse ahora a explicar el contenido del nuevo Código Penal. La reforma no concluye con su promulgación.

Las sociedades evolucionan a un ritmo vertiginoso y las leyes deben adaptarse a esos cambios. Como planteaba el filósofo Heráclito: nunca nos bañamos dos veces en las mismas aguas.

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