Pekín.- El número de fallecidos por el deslizamiento de tierra que sepultó más de una decena de edificios en el municipio de Chongqing, en el centro de China, aumentó a 51, mientras que 10 personas continúan desaparecidas, informaron este jueves las autoridades chinas.

El desastre ocurrió el 17 de julio, cuando una enorme masa de rocas y tierra se desprendió de una ladera y colapsó varios edificios residenciales ubicados al pie de la montaña. El incidente obligó además a la evacuación de unas 1,100 personas, según la agencia estatal Xinhua.

Concluyen las labores de rescate terrestre

Las autoridades informaron que las operaciones de rescate en tierra ya finalizaron. Sin embargo, los equipos de emergencia mantienen las búsquedas subacuáticas, además de realizar trabajos de limpieza del río, rehabilitación de las vías afectadas y recuperación de la normalidad en la zona.

El balance de víctimas había sido actualizado el miércoles a 41 fallecidos, pero nuevas pruebas de ADN y la identificación de restos permitieron elevar la cifra a 51 muertos.

Magnitud del deslizamiento

De acuerdo con estimaciones preliminares, el deslizamiento tuvo aproximadamente 60 metros de longitud, 30 metros de altura y 10 metros de espesor, con un volumen cercano a 18,000 metros cúbicos de tierra y rocas.

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Las autoridades indicaron que el bloque de mayor tamaño alcanzó unos 3,000 metros cúbicos, equivalente a un volumen superior al de una piscina olímpica.

Lluvias complicaron las labores de búsqueda

Integrantes del operativo explicaron a medios locales que las tareas de rescate enfrentaron grandes dificultades debido a la compleja geografía del lugar, rodeado de montañas, laderas y cursos de agua, lo que limitó el acceso de maquinaria pesada.

A estas condiciones se sumaron las lluvias registradas durante los días posteriores al desastre, que aumentaron el riesgo para los rescatistas y dificultaron el avance de las operaciones.

Xi Jinping pidió reforzar la prevención

Tras la tragedia, el presidente de China, Xi Jinping, instó a realizar las labores de búsqueda y rescate con criterios científicos, prevenir nuevos desastres, garantizar atención médica a los heridos y gestionar de forma eficiente las consecuencias del siniestro.

Este deslizamiento de tierra se suma al ocurrido a principios de julio en la provincia de Gansu, en el noroeste del país, donde 21 personas murieron, siete resultaron heridas leves y cinco sobrevivieron ilesas tras quedar sepultadas por otro derrumbe.