Redacción Internacional. – No solo importa qué alimentos se consumen, sino también cómo se combinan en la dieta diaria. Esa es la principal conclusión de un estudio realizado por investigadoras de la Universidad de Columbia Británica, que encontró que determinados patrones alimentarios pueden estar asociados con una mayor esperanza de vida y un menor riesgo de enfermedades cardiovasculares.

La investigación, publicada en The Journal of Nutrition y difundida por el portal Medical Xpress, analizó datos de la Encuesta de Salud Comunitaria de Canadá mediante herramientas de inteligencia artificial y análisis de redes para identificar la forma en que distintos alimentos suelen consumirse en conjunto y su impacto en la salud.

Tres patrones de alimentación detectados

Los investigadores identificaron tres patrones principales de alimentación. El primero, caracterizado por un consumo elevado de verduras, legumbres y otros alimentos de origen vegetal, mostró los mejores resultados.

Las personas que seguían este patrón presentaban un 51% menos de riesgo de muerte por cualquier causa, una reducción del 45% en el riesgo de enfermedades cardiovasculares y una esperanza de vida estimada 8,3 años mayor en las mujeres y 6.1 años en los hombres.

En contraste, un segundo patrón, dominado por bebidas azucaradas y un bajo consumo de frutas, se asoció con un 31% más de mortalidad general, porcentaje que aumentó hasta un 39% entre los hombres.

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El tercer patrón, basado en desayunos con alto contenido de grasas, carnes procesadas, café, azúcar, huevos, panqueques y waffles, no mostró una relación significativa con el riesgo de muerte ni con la incidencia de enfermedades cardiovasculares.

Alcance y límites del estudio

Las autoras del estudio señalaron que los resultados respaldan la importancia de priorizar una alimentación variada, rica en vegetales y legumbres, en lugar de centrar la atención únicamente en alimentos individuales.

No obstante, advirtieron que el estudio es de carácter observacional, por lo que no demuestra una relación directa de causa y efecto. Aun así, consideran que este enfoque podría contribuir al desarrollo de futuras recomendaciones nutricionales y estrategias de prevención de enfermedades crónicas, al analizar la dieta como un conjunto de hábitos alimentarios y no como alimentos aislados.