Redacción Ciencia. – ¿Mantener un automóvil de combustión nuevo o comprarse uno eléctrico? Quien se preocupe por el cambio climático (y se lo pueda permitir) debe optar por pasarse al eléctrico, según un estudio que ha comprobado que el impacto de sustituir un vehículo de gasolina es menor que dejarlo contaminar toda su vida útil.
Los investigadores, de las universidades de California en Santa Cruz y en Santa Bárbara, han modelizado qué impacta de forma más negativa al medioambiente: retirar y desguazar los automóviles de combustión, aunque apenas tengan uno o dos años, y sustituirlos por eléctricos o dejarlos circular mientras funcionen (una media de 16 años).
Las conclusiones, recogidas este jueves en la revista Science, indican que la sustitución de vehículos de combustión e híbridos nuevos por eléctricos favorece la reducción de emisiones de carbono (CO2).
El estudio mide el impacto climático
Los autores, Elliott Campbell, de Santa Cruz, y David Bren, de Santa Bárbara, han analizado las emisiones de CO2 de más de 400 modelos de vehículos con motor de combustión y de la fabricación de eléctricos, las fuentes de la red eléctrica para cargar estos últimos o el kilometraje.
Retirada en el primer año
Sus resultados muestran que los beneficios climáticos son mayores cuando los vehículos de gasolina se retiran al primer año, lo que supone una reducción del 58% en las emisiones de carbono a lo largo de un periodo de 16 años.
En el caso de la retirada en el segundo año, las emisiones durante todo el ciclo de vida se reducirían un 44%.
La disminución de gases derivada de la conducción de un vehículo eléctrico, para compensar la contaminación que genera su fabricación, se compensa en tres años, según han calculado los autores. A partir de ahí, los beneficios climáticos se multiplican.
«Los automóviles de gasolina solo dedican el 20% de la energía del combustible a mover el vehículo; el resto se pierde en forma de calor. A diferencia de los eléctricos, que son eficiencia pura. La sustitución compensa», subraya Campbell.
Excepciones por uso y tecnología
Los autores han encontrado matices en sus resultados. Por ejemplo, los vehículos híbridos enchufables constituyen una excepción notable. Dado que son más eficientes por su batería eléctrica y que reciclarla tiene un alto impacto, no conviene retirarlos antes de tiempo.
Tampoco merece la pena sustituir los vehículos con motor de combustión interna que recorren pocos kilómetros: menos de 7,054 en el caso de los turismos, menos de 6,837 en los SUV o menos de 10,794 en el de los camiones.
El tipo de electricidad que alimenta la red donde se hace la carga también influye. En las zonas en las que la energía viene de combustibles fósiles altamente contaminantes (carbón, gas…) el beneficio, en términos de reducción de emisiones al conducir un vehículo eléctrico, es menor.
En estos casos, es más difícil compensar el coste en emisiones que supone la producción de un nuevo vehículo eléctrico.
No obstante, en el caso de Estados Unidos, los autores subrayan que «la retirada anticipada de los automóviles de gasolina más eficientes en cuanto al consumo de combustible ofrece ventajas para la reducción de emisiones, hasta en las redes eléctricas más contaminantes».
Implicaciones para las políticas
Implicaciones para ayudas públicas
En general, los resultados del estudio muestran que «apoyar a los conductores a pasar de los vehículos con motor de combustión a los vehículos eléctricos lo antes posible es crucial para luchar contra el cambio climático».
Las conclusiones de la investigación también evidencian los posibles beneficios de ampliar los criterios de elegibilidad para los programas de «desguace y sustitución» a una gama más amplia de automóviles con motor de combustión interna, más allá de los vehículos con mayores emisiones.
