Redacción Internacional.- El auge del terror contemporáneo tiene cada vez más su origen en Internet. Historias que nacieron en foros, redes sociales y comunidades digitales han dado el salto a la pantalla grande, impulsando una nueva generación de películas que conectan especialmente con el público joven.
Uno de los casos más representativos es Backrooms, cuya adaptación cinematográfica logró éxito internacional y reavivó el interés de la industria por los fenómenos virales de la web.
La periodista especializada en cine Fiorella Sargenti aseguró que el terror actual «viene de Internet» y explicó que Backrooms nació a partir de una imagen publicada en 2002, en la que se observa un espacio amarillo, vacío y aparentemente interminable. Con el tiempo, la fotografía comenzó a circular en foros como 4chan, donde los usuarios construyeron una historia colectiva alrededor de ese escenario inquietante.
Según Sargenti, el fenómeno está estrechamente vinculado a la cultura creepypasta, término que define las leyendas urbanas creadas y difundidas en Internet. Explicó que estas historias evolucionan gracias a los aportes de miles de usuarios, hasta formar un universo compartido con reglas y elementos propios.
Los espacios liminales, la clave del miedo
La especialista indicó que Backrooms gira en torno a los llamados «espacios liminales», lugares que generan una sensación de extrañeza, pese a resultar familiares. Escuelas abandonadas, centros comerciales vacíos y largos pasillos son algunos de los escenarios que producen incomodidad al espectador por parecer suspendidos entre la realidad y lo desconocido.
En este universo también surge el concepto de «no clip», utilizado para describir el momento en que una persona abandona accidentalmente la realidad y aparece en estos espacios infinitos, como si ocurriera un error dentro de una simulación.
De YouTube y Roblox a la pantalla grande
Sargenti explicó que el creador Kane Parsons, conocido en Internet como Kane Pixels, fue quien llevó el concepto de Backrooms a una serie de cortometrajes publicados en YouTube, con una estética inspirada en antiguas cintas VHS. El formato despertó un gran interés y contribuyó a consolidar el fenómeno.
Posteriormente, el universo de Backrooms se expandió a videojuegos como Roblox, donde los usuarios incorporaron nuevos monstruos, reglas y desafíos. Para la periodista, ese éxito entre los jugadores explica el entusiasmo con el que muchos jóvenes acudieron a ver la adaptación cinematográfica.
A diferencia de otros filmes de terror, Sargenti considera que Backrooms apuesta por un miedo psicológico más que por los sobresaltos tradicionales. A su juicio, la película provoca una sensación constante de incomodidad que permanece en la memoria del espectador.
Obsession abre debate sobre consentimiento

Durante el análisis, Sargenti también destacó el impacto de Obsession, otra producción reciente del género. La cinta aborda la obsesión de un hombre por conseguir que una compañera de trabajo lo ame por encima de todo, lo que desencadena una serie de consecuencias.
La periodista señaló que la película ha impulsado debates sobre consentimiento, relaciones de poder y el llamado «terror incel», una corriente que retrata personajes masculinos obsesionados con controlar el deseo femenino. Además, resaltó que, pese a su bajo presupuesto, la producción consiguió una importante respuesta del público.
Los estudios buscan el próximo fenómeno viral
El éxito de Backrooms y Obsession ha llevado a los grandes estudios cinematográficos a explorar nuevas historias nacidas en Internet, con potencial para convertirse en películas.
No obstante, Sargenti considera que la diferencia entre estas producciones y otras adaptaciones de fenómenos virales radica en la presencia de directores con una visión autoral clara.
En ese sentido, afirmó que el cine de terror continúa siendo uno de los géneros con mayor capacidad para experimentar, abordar temas sociales y transformar las tendencias digitales en historias para la gran pantalla.
