Málaga. – El tiempo libre, el turismo, el calor y las vacaciones son algunos de los factores que los expertos vinculan al aumento del consumo de alcohol durante el verano, una época en la que crecen los riesgos y baja la percepción de estos.
Los peligros habitualmente asociados al consumo de alcohol se multiplican en verano por variables propias de esta estación, como el calor o la exposición prolongada al sol, según ha explicado el vocal del Colegio Profesional de Dietistas-Nutricionistas de Andalucía (Codinan), Antonio Zoido.
Calor, deshidratación y menor alerta
A nivel renal, orinamos mucho más. Además, el alcohol aumenta la temperatura corporal, por lo que sudamos más, pero a la vez baja la sensación del calor, lo que hace que, en esta situación de pérdida de líquidos, sintamos menos necesidad de beber agua y suba el riesgo de deshidratación», ha indicado.
A estos efectos fisiológicos hay que sumar la reducción de la percepción del peligro, uno de los más relevantes, que está muy ligada al incremento en las cifras de accidentes de tráfico y ahogamientos durante el período estival, ha advertido Zoido.
«En verano parece que esa apreciación de los riesgos y de la realidad disminuye, se altera. Quizás es debido a las vacaciones o a que pensamos que está todo muy permitido. Parece que todo vale en verano», ha reflexionado.
Zoido ha recordado que el alcohol es un carcinógeno —una sustancia cancerígena— reconocido por la Agencia Internacional de la Investigación del Cáncer (IARC, por sus siglas en inglés) y la Organización Mundial de la Salud, que además establece que «el único consumo libre de riesgos es el consumo cero».
Normalización social y prevención del consumo
El presidente de Cerveceros de España, Jacobo Olalla, ha incidido en que el consumo de esta bebida en el país «no tiene nada que ver con el ‘hooliganismo’» de otros puntos de Europa, sino que «forma parte de la cultura».
Ha considerado que en España el alcohol está asociado a una «experiencia compartida, social». «Los consumidores españoles, cuando tomamos cerveza, no buscamos un contenido alcohólico, sino una socialización, el refrescarnos, el amargor, el aperitivo y la tapa».
No obstante, Olalla ha reconocido las bebidas sin alcohol como una alternativa de prevención frente al consumo excesivo.
El presidente de la asociación empresarial ha apuntado que España es líder en producción y consumo de cerveza sin alcohol, y que esta se produce más en el país europeo que en toda la región latinoamericana.
Por otro lado, la directora del centro de tratamiento ambulatorio de Proyecto Hombre Málaga, Miriam Cabezón, ha defendido que el «estímulo externo» de tomar una cerveza sin alcohol es «el mismo» que el de una con.
La presidenta de Proyecto Hombre Málaga, Belén Pardo, ha vinculado el arraigo del alcohol en la forma de relacionarse de los ciudadanos con que España sea uno de los mayores productores de bebidas alcohólicas en el mundo, y ha señalado la falta de educación y divulgación relacionada con el consumo como una de las causas de las adicciones.
«Absolutamente todas las celebraciones están marcadas por el alcohol, y quien decide no beber es quien tiene que dar explicaciones», ha valorado.
Para Pardo, el carácter de «bienestar social y personal» del alcohol «facilita» que se consuma «mucho más».
Según considera, hay que enseñar a los niños, desde casa y los colegios, que «existen propuestas de ocio que no implican consumir alcohol». «Sin consumo ni consumismo», ha puntualizado, después de sostener que los padres y profesores también necesitan formación específica para educar.
Desde Proyecto Hombre Málaga han denunciado que tanto la sociedad como los medios de comunicación se refieran al «alcohol y las drogas», ya que consideran que esto «excluye al alcohol del colectivo de las drogas, haciéndolo parecer menos nocivo de lo que es».
