Redacción Internacional.- El olor corporal puede cambiar con el paso de los años debido a modificaciones naturales en la piel. Sin embargo, especialistas advierten que este fenómeno no significa necesariamente una falta de higiene y que existen otros factores que pueden modificar el aroma de una persona.

La alimentación, los medicamentos, las enfermedades, el ambiente y los productos de cuidado personal también pueden influir. Por eso, los expertos consideran que el llamado popularmente “olor a viejo” no tiene una explicación única.

Una molécula relacionada con el cambio

Una de las sustancias estudiadas es el 2-nonenal, un compuesto que puede producirse cuando determinados lípidos presentes en la superficie de la piel se oxidan.

La dermatóloga Sonal Choudhary, de la Universidad de Pittsburgh, explicó a Popular Science que los cambios en la composición de la piel con la edad pueden favorecer este proceso. No obstante, aclaró que los niveles de 2-nonenal no aumentan de manera uniforme durante toda la vida y que existen diferencias importantes entre personas.

Un estudio del Monell Chemical Senses Center también encontró resultados que cuestionan la idea de que el olor corporal se vuelve necesariamente más desagradable con la edad. En el experimento, los participantes calificaron el olor de hombres de mediana edad como más desagradable que el de los adultos mayores.

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El olor no depende solo de la edad

Los especialistas señalan que diferentes circunstancias pueden modificar el olor corporal. Entre ellas se encuentran enfermedades crónicas, cambios en la movilidad, rutinas de higiene y condiciones del entorno.

Los medicamentos también pueden influir. Algunos antidepresivos, tratamientos para la diabetes y suplementos pueden modificar la sudoración o el olor de la piel.

La alimentación es otro factor. Productos como ajo, cebolla, alcohol y determinadas especias pueden alterar temporalmente el aroma corporal, independientemente de la edad.

Además, la ropa, la frecuencia con que se lava y los productos utilizados para el cuidado de la piel forman parte de los elementos que pueden determinar cómo huele una persona.

La memoria también cambia la percepción

El olor no se percibe de manera completamente objetiva. Las experiencias personales y los recuerdos pueden influir en la forma en que una persona interpreta determinados aromas.

Algunos olores pueden asociarse con casas de familiares mayores, muebles antiguos o residencias de larga estadía. Estas asociaciones pueden generar sensaciones de nostalgia, familiaridad o rechazo, dependiendo de la experiencia de cada individuo.

Por eso, el concepto de “olor a viejo” combina cambios químicos reales con la manera subjetiva en que cada persona interpreta los aromas.

¿Cuándo consultar al médico?

Un cambio gradual en el olor corporal suele formar parte de las modificaciones normales que pueden ocurrir con la edad. Sin embargo, una alteración repentina o muy marcada merece atención médica, especialmente si aparece junto con otros síntomas.

Pérdida de peso, fiebre, sudoración excesiva, cambios urinarios o lesiones en la piel pueden ser señales de una condición médica o un efecto secundario de algún tratamiento.

Los especialistas recomiendan no atribuir automáticamente un cambio de olor al envejecimiento y consultar con un profesional cuando la modificación sea inesperada.

Cómo controlar el olor corporal

Aunque no existe un tratamiento establecido específicamente para eliminar el 2-nonenal, algunas medidas pueden ayudar a controlar el olor corporal.

Entre ellas están limpiar la piel suavemente, lavar la ropa con frecuencia y mantener una hidratación adecuada. También es importante controlar las enfermedades crónicas y tratar problemas como la sudoración excesiva.

Una alimentación equilibrada que incluya frutas, verduras y legumbres también forma parte de los hábitos recomendados, aunque todavía no existe evidencia suficiente para afirmar que los antioxidantes reduzcan directamente el 2-nonenal.

La principal conclusión de los especialistas es que el olor corporal puede cambiar con la edad, pero no existe un único responsable. La biología, los medicamentos, la alimentación, la higiene y la percepción personal intervienen en un fenómeno mucho más complejo de lo que sugiere el término popular “olor a viejo”.

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