Moscú. – La Justicia rusa condenó este lunes a 11 años y un mes de cárcel a uno de los dirigentes del partido opositor Yábloko, Lev Shlosberg, por criticar la campaña militar rusa en Ucrania.
Shlosberg, que se encontraba en arresto domiciliario desde junio de 2025, fue condenado por un tribunal de la región noroccidental de Pskov por desacreditar y difundir información falsa sobre las Fuerzas Armadas rusas, informó el partido en canal de Telegram.
Según el tribunal, el político desprestigió al ejército ruso, que combate en el país vecino, al pedir un alto el fuego en un debate grabado y colgado en las redes sociales.
A su vez, Shlosberg compartió en 2022 una portada del diario británico Daily Mirror con la imagen de una mujer ensangrentada y el presidente ruso, Vladímir Putin, y la frase «Su sangre… en tus manos».
Los cargos y antecedentes del caso
El opositor ya había sido castigado en noviembre de 2025 a 420 horas de trabajos sociales por incumplir con sus obligaciones como agente extranjero.
El pasado viernes, al intervenir por última vez ante el tribunal, denunció su persecución judicial por orden del Kremlin y llamó a un pronto cese de las hostilidades entre rusos y ucranianos.
Shlosberg, de 63 años, ya se enfrentó a las autoridades en 2014 al denunciar que soldados rusos estaban combatiendo en territorio ucraniano, lo que fue entonces negado categóricamente por el presidente ruso, Vladímir Putin.
Yábloko recurrirá el fallo judicial
Yábloko, cuyos dirigentes participan este lunes en el Tribunal Supremo en la vista de apelación contra su exclusión de las elecciones parlamentarias, adelantó que recurrirá el fallo.
Los líderes opositores tacharon el veredicto de «colapso del moderno sistema judicial ruso».
Ocho miembros encarcelados por la guerra
Son ya ocho los miembros de la formación liberal que han sido encarcelados, en su mayoría por criticar la guerra, al igual que hicieron en todas las contiendas en las que se implicó Rusia desde la fundación del partido en 1993.
Las autoridades rusas lanzaron hace meses una campaña de persecución de Yábloko, que alcanzó su momento más álgido hace una semana, con el rechazo del registro de sus listas federales de cara a las elecciones legislativas del 20 de septiembre, por supuesta financiación extranjera y violación de los derechos de autor.
