Redacción Internacional.- El dibujo puede funcionar como una herramienta para exteriorizar estados emocionales sin necesidad de recurrir exclusivamente al lenguaje. Colores, imágenes, patrones y símbolos pueden representar experiencias que resultan difíciles de explicar con palabras.
Según la especialista, completar una creación o simplemente observar cómo una imagen toma forma puede activar el sistema de recompensa cerebral, relacionado con la motivación y la satisfacción.
Este proceso puede generar una liberación moderada de dopamina, un neurotransmisor vinculado con la motivación, el aprendizaje y el refuerzo positivo.
Para algunas personas, además, el dibujo puede favorecer un estado de concentración profunda conocido como “flujo”. Durante este estado disminuye la autoconciencia y aumenta la atención sobre la actividad, lo que puede contribuir a reducir temporalmente el estrés y la ansiedad.
Entre cinco y 20 minutos pueden ser suficientes
La investigación científica todavía no ha establecido con precisión cuánto tiempo es necesario dibujar para obtener beneficios relacionados con la relajación. Un estudio publicado en Art Therapy encontró que 45 minutos de creación artística redujeron los niveles de cortisol entre los participantes.
Sin embargo, la doctora Sengupta señaló que las sesiones breves también pueden resultar útiles. Según explicó al medio estadounidense, dedicar unos 10 minutos a una actividad creativa puede ayudar a interrumpir la respuesta corporal asociada con el estrés.
La especialista situó entre cinco y 20 minutos un período que puede ser suficiente para interrumpir pensamientos acelerados, disminuir el estrés inmediato y favorecer el estado de ánimo.
La terapeuta Reina Lombardi, citada por The Washington Post, explicó que en algunas sesiones utiliza alrededor de 20 minutos para actividades creativas y que sus pacientes han reportado cambios positivos tanto a nivel físico como emocional.
No es necesario saber dibujar
Los posibles beneficios de esta práctica no dependen de la calidad artística del resultado. De acuerdo con Sengupta, los efectos relajantes parecen estar relacionados principalmente con la atención sostenida, el movimiento repetitivo y la participación en el proceso creativo.
Por eso, actividades tan simples como hacer garabatos, repetir líneas o dibujar formas geométricas pueden ser suficientes. La exigencia de crear una obra compleja no es necesaria para aprovechar el momento de concentración.
Lombardi señaló que algunas personas pueden sentirse incómodas al dibujar porque consideran que no tienen habilidad artística. En esos casos, atravesar esa incomodidad podría contribuir al desarrollo de una mayor “tolerancia a la angustia”, es decir, la capacidad de afrontar situaciones difíciles sin evitarlas inmediatamente.
El proceso creativo tampoco tiene que limitarse al papel. La arcilla, la pintura u otros materiales pueden ofrecer una experiencia similar, dependiendo de cuál permita a cada persona concentrarse y desconectarse durante unos minutos de las preocupaciones cotidianas.
Así, una actividad tan accesible como dibujar durante unos minutos puede convertirse en una herramienta sencilla para hacer una pausa, enfocar la atención y favorecer un estado de mayor calma, sin necesidad de conocimientos artísticos ni de invertir demasiado tiempo.
