Redacción Internacional.- Un lápiz, papel y media hora al día podrían ser suficientes para incorporar una rutina sencilla destinada a estimular la memoria y el razonamiento en adultos mayores. El método no requiere aplicaciones, equipos especiales ni salir de casa y combina lectura, escritura y cálculos simples.

Una investigación publicada en Educational Gerontology siguió durante 12 semanas a adultos mayores de 59 años que manifestaban problemas de memoria, pero que no tenían un diagnóstico de demencia. Al finalizar el período, el puntaje cognitivo promedio pasó de 12,73 a 13,26 sobre 15, con los principales avances concentrados en tareas relacionadas con el recuerdo.

Una rutina dividida en tres ejercicios

El programa evaluado se denomina StrongerMemory y propone dedicar 30 minutos diarios a tres actividades diferentes. La sesión se divide en tres bloques de 10 minutos, cada uno enfocado en estimular distintas capacidades cognitivas.

El primer bloque consiste en leer en voz alta, una actividad que combina el procesamiento visual, la comprensión del lenguaje y la producción oral. El segundo está dedicado a la escritura a mano, que requiere coordinación motora fina y organización de ideas.

El último bloque incorpora cálculos sencillos, con el objetivo de trabajar la concentración y el razonamiento lógico. Los participantes podían elegir los materiales y ejercicios dentro de cada segmento, lo que permitió adaptar la rutina a sus intereses y posibilidades.

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De acuerdo con el estudio, la combinación de estas actividades puede involucrar la corteza prefrontal, una región cerebral relacionada con la memoria de trabajo, la atención, la organización de conductas y la resolución de problemas.

Por qué la práctica podría beneficiar al cerebro

Una de las explicaciones planteadas por la literatura científica está relacionada con la reserva cognitiva, es decir, la capacidad del cerebro para mantener determinadas funciones a pesar de los cambios asociados con el envejecimiento.

La realización repetida de actividades que demandan atención, lenguaje, coordinación y cálculo podría contribuir a fortalecer las redes neuronales involucradas en estos procesos. Sin embargo, los beneficios no dependen necesariamente de un único ejercicio, sino de mantener una estimulación constante y variada.

Una revisión publicada en British Journal of Sports Medicine encontró que las intervenciones regulares de estimulación cognitiva pueden asociarse con mejoras en la cognición general y la memoria de adultos mayores. Los resultados respaldan la importancia de mantener una actividad intelectual frecuente.

Otros estudios apuntan a beneficios similares

La evidencia también incluye investigaciones que han evaluado otras formas de entrenamiento cerebral. Un ensayo aleatorizado conocido como START analizó el efecto de apenas tres minutos diarios de entrenamiento cognitivo computarizado en más de 6.500 adultos de 50 años o más durante seis semanas.

Los participantes que completaron el programa mostraron mejoras en pensamiento, memoria y atención en comparación con el grupo de control. Los investigadores destacaron especialmente los resultados relacionados con la atención y señalaron que, aunque los efectos individuales fueron moderados, podrían tener relevancia cuando se aplican a grandes grupos de población.

Otro estudio de largo plazo, con un seguimiento de 20 años, encontró que adultos mayores de 65 años que realizaron entre cinco y seis semanas de entrenamiento de velocidad de procesamiento visual presentaron un 25 % menos de riesgo de desarrollar demencia en comparación con quienes no recibieron esa intervención. Los autores señalaron que este fue el único de los enfoques analizados que mostró un efecto estadísticamente significativo.

Una alternativa sencilla para incorporar en casa

Uno de los principales atractivos de StrongerMemory es su accesibilidad. La rutina puede realizarse con materiales cotidianos y no exige grandes modificaciones en la vida diaria, por lo que podría incorporarse tanto en el hogar como en programas comunitarios destinados a personas mayores.

El estudio publicado en Educational Gerontology también destacó que los propios participantes valoraron la facilidad para realizar las actividades durante las 12 semanas de seguimiento.

Aunque estos resultados no significan que una rutina de 30 minutos pueda prevenir por sí sola el deterioro cognitivo o la demencia, sí apuntan al potencial de mantener el cerebro activo mediante actividades simples y regulares.

Así, leer en voz alta, escribir a mano y resolver cuentas sencillas pueden convertirse en una forma práctica de incorporar estimulación cognitiva diaria, especialmente cuando estas actividades forman parte de un estilo de vida que también incluye ejercicio físico, interacción social y otros hábitos saludables.

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