Toronto. – El ministro canadiense responsable del Comercio con Estados Unidos, Dominic LeBlanc, se reunió este viernes en Washington con el representante comercial estadounidense, Jamieson Greer, acompañado de colaboradores cercanos al primer ministro de Canadá, Mark Carney, para intentar cerrar un acuerdo antes de que expire el ultimátum arancelario impuesto por el presidente estadounidense, Donald Trump.

Los dos países afrontan una jornada decisiva tras dos días de intensas negociaciones y después de que LeBlanc asegurara en la víspera, al término de una reunión de más de tres horas con Greer, que los dos países están «muy cerca» de alcanzar un pacto.

En las conversaciones participan también la jefa negociadora canadiense, Janice Charette, y el jefe de gabinete de Carney, Marc-André Blanchard, según medios canadienses.

Trump afirmó el pasado martes que Washington había llegado a un acuerdo comercial con Ottawa y que solo quedaban por finalizar algunos detalles. Carney se mostró más comedido y dijo que las negociaciones habían logrado «progresos sustanciales», pero que quedaba trabajo por hacer.

El inquilino de la Casa Blanca aplazó durante tres días la entrada en vigor de nuevos aranceles del 50 % sobre unos 20.000 millones de dólares estadounidenses en productos canadienses para permitir la conclusión del acuerdo.

Suscribete al newsletter de Noticias SIN

Si no hay pacto, los gravámenes entrarán en vigor a las 00.01 del sábado, hora local de Washington (04.01 GMT).

Aunque Ottawa y Washington mantienen en secreto los detalles, medios canadienses señalan que el acuerdo reduciría del 25 % al 15 % los aranceles estadounidenses sobre los automóviles fabricados en Canadá y mantendría la exención correspondiente al valor de los componentes estadounidenses incorporados a los vehículos.

Canadá pretendía que todo el contenido norteamericano quedara libre de gravámenes, pero Washington habría rechazado esa demanda.

El pacto también reduciría del 50 % al 25 % los aranceles sobre el acero y el aluminio canadienses. En el caso del acero, la rebaja estaría sometida a un sistema de cuotas, por lo que las importaciones que superaran determinado volumen continuarían pagando el gravamen del 50 %.

A cambio, Washington exige concesiones de Ottawa, entre ellas modificaciones en la asignación de licencias de importación de productos lácteos, el retiro de los aranceles canadienses en represalia sobre automóviles estadounidenses y el regreso de bebidas alcohólicas de EE.UU. a las tiendas provinciales.

Carney pidió esta semana a los primeros ministros provinciales que levanten el boicot al alcohol estadounidense y las restricciones que excluyen a empresas estadounidenses de las compras públicas, una petición que ha provocado críticas en algunas provincias.

Entre los asuntos que todavía generan incertidumbre figuran la madera aserrada y algunos productos agrícolas, así como los detalles técnicos para calcular el contenido de los vehículos sujeto a los aranceles.

Temas

acuerdo comercialarancelescañadadonald trumpestados unidosmark carney